La basura es a nuestra salud física lo que la ideología lo es para nuestra salud mental. Pero la analogía se rompe cuando partimos de un a priori:
No estamos sanos sino enfermos. Ya estamos completamente contaminados. La enfermedad se llama:
“Ideología”.
Cerebro sin alma -hoy llamada mente-: "Espejo que refleja lo que vemos sin comprenderlo."
UNA VELA SIEMPRE ENCENDIDA
martes, 19 de abril de 2016
jueves, 14 de abril de 2016
DESAPARICIÓN DE LAS HUMANIDADES UNIVERSITARIAS ¡THANKS GOD!
EL PEOR DE LOS SISTEMAS DEMOCRÁTICOS SERÁ SIEMPRE PREFERIBLE AL MEJOR DE LOS SISTEMAS AUTORITARIOS, POR EJEMPLO EL FALSO SOCIALISMO AUTORITARIO VENECUBANO.
LE PODRÍAMOS PREGUNTAR AL "EXPERTO FILOSÓFICO" ZIZEK:
RECOVECOS HISTÓRICOS Y SUS “CUENTAVUELTAS”
Cuando un acto que no es singular y de un solo individuo, sino surgente con frecuencia normal en un pueblo, nos parece extravagante –esto es, ininteligible-, debemos pensar que se trata de un supuesto fundamental que actúa básicamente en ese pueblo, que es un preconcepto radical de que sus hombres viven, y que por lo mismo, es para ellos la cosa más natural y evidente del mundo. (José Ortega y Gasset. “la Idea de Principio en Leibniz”).
Yo veo mi ver cuando estoy fuera de él, cuando no me es inmediato, cuando la realidad que él nombraba… ya no es realidad, sino que estoy en otra realidad nueva a la que llamo ‘recordar un pasado’, recordar que he visto…”. (José Ortega y Gasset. “Unas Lecciones de Metafísica”).
miércoles, 23 de marzo de 2016
LIBERTAD DIVINO TESORO
Una verdad irrefutable
para el hombre y la mujer –o para ambos en un tercer género- es que todo es relativo. Protágoras en contra de Sócrates.
No hay nada a qué
aferrarse, sea cognoscitivo o valorativo.
El balsero ético epistemológico
está en alta mar; navega a la buena de dios en una balsa inflable y rodeado de
tiburones absolutistas. Va deshidratado
por la duda, y sólo hay en su cabeza
ilusiones de libertad pragmatista USAmericana.
Frente a tanto relativismo
ético y epistemológico una única verdad subsiste: somos radicalmente libres, más
que iguales o fraternales.
Somos –nos creemos ser más
bien- libres; pero los otros, nuestros
infiernitos -infiernos e infiernotes- nos esclavizan: el grupo familiar, la empresa, la escuela, los
partidos políticos, las iglesias. Unos sobre todos los demás: los dictadores disfrazados de libertadores.
Y nos esclavizan sobre todo las excrecencias doctrinales e ideológicas, las creencias infundadas o no fundamentadas racionalmente.
Y nos esclavizan sobre todo las excrecencias doctrinales e ideológicas, las creencias infundadas o no fundamentadas racionalmente.
Detrás y más allá del espejo esmerilado de lo político-social
creemos, con fundamentos apoyados en la razón práctica, que existe el reino de
la libertad.
Sócrates y Rousseau a favor de Kant:
Individuo, libertad ¿y trascendencia?
lmp “miércoles santo”
23.03.2016.
jueves, 10 de marzo de 2016
LOS HIJOS LOCALES DE LOS PADRES FUNDADORES DE LAS CIENCIAS (Y QUE) “HUMANAS”.
…HERMANASTROS DE “THE BIG LEBOWSKY”, “THE DUDE”.
I
Los padres fundadores de las Ciencias sociales, por algunos llamadas “Ciencias Humanas”, por sus opositores positivistas, “Ciencias de la Conducta” y por sus venidos a menos historicistas, “Ciencias del Espíritu”, todos sin excepción, hablaron del mundo en que cotidianamente nos desenvolvemos como un mundo con un doble fondo: uno real, invisible; y otro irreal, visible; un mundo de apariencias y otro de idealidades, de esencias puras, las cuales permitirían la conversión de lo cotidiano en algo especial; de lo común y corriente en legalidades tecno-científicas (estadísticas).
Análogamente al mundo “ideal no apariencial” descrito por Platón hace más de dos mil años en su “Mito de la Caverna”, las “ciencias del hombre” –otra manera de llamar a este tipo de disciplinas contemporáneas- frente al mundo de opiniones, representarían teóricamente el mundo de verdades cognoscibles sólo para quienes se iniciaran en ellas de manera académica o escolar.
Dentro de la cueva del sentido común no ilustrado habitarían todos los atados de pies y manos “no-académicos”, mirando sombras proyectadas en el fondo del recinto cavernario, algunos repitiendo frases y reaccionando conforme a quienes (políticos corruptos), pasando por detrás de las espaldas de los allí apresados, dictarían el argumento para que la película (socio-económica) continuara, permaneciendo los secuestrados como actores y espectadores a la vez.
La metáfora es adecuada para describir cómo se ven y se comportan los especialistas en tales disciplinas supuestamente científicas, con las cuales intentan explicar y comprender al ser humano encerrado en esa cueva, para nosotros llamada literalmente “Venezuela”. "Atrincherados" –el término es caro para algunos de estos colegas, no precisamente nuestros amigos, ni siquiera en Facebook- detrás de sus títulos universitarios, de sus cargos ganados a pulso y equilibrio de mano y pie izquierdo, escondiéndose detrás de sus negocios y acuerdos políticos-democráticos de cafetín universitario, cuando el país se les vino encima de manera tan “chavista” y sin ellos haberse percatado de tal desbarranco, se refugiaron en algún rincón para guarecerse del desastre nacional -mejor vaguada socialista castro-cubana-. Y allí, arrinconaditos, continuaron viendo hacia el fondo de la “caverna Venezuela” a quienes, sin haberse inmutado siquiera, continuaban formando parte del show platónico en proyección continuada: 1999-2016.
Es decir, esos formando parte de esa categoría tan abstracta denominada “pueblo”.
Los arrinconados y atrincherados, con una lata de refresco en una mano, unos lentes oscuros, y una bata de baño encima, balbuceaban frases con sentido para ellos, como lo hace en la película de los hermanos Cohen “El Gran Lebowsky”, “The Dude”; sorbiendo la soda traguito a traguito, para no atragantarse con el mundo que se le vino encima, cuando aquel “cara’e chino” chavista le orinó su alfombra.
Los supuestos científicos sociales, todos tan encumbrados, tan tiesos y hieráticos; tan bien hablados y con tanta jerga y jerigonza científicista en sus bocas, sobre todo esos autodenominados “economistas”, cuando el país se les vino encima corrieron al rincón más próximo de la cueva y actuaron como un Dude cualquiera.
Lo sabemos quiénes los vemos a cada rato caminado tan orondos yendo de arriba abajo dentro de la cueva. Y con ellos intercambiamos opiniones en la misma cueva con una “universidad por dentro”; yo lo sé porque, como el resto de los “Pericos de Los Palotes”, sintiéndome uno cualquiera de ellos, sin tener rincón al cual correr debo permanecer viendo la pantalla en la cual se proyecta ese mundo de doble fondo, para mí y mis compañeros de show incomprensible: el verdulero, el “bachaquero”, el “tarifado”, el “patriota cooperante”, el policía "malaparte", el malandro y paremos de contar.
Para todos nosotros “Pericos de Los Palotes” tomando parte en el show, no para los atrincherados y arrinconados académicos, aterrorizados por el derrumbe del país rojorojito, pero creídos "Scholars supersubdesarrollados" -incluidos sus discípulos- “Doctores de la Ley Universitaria”, que creen saber a qué se debió tal desastre. Pero ellos, habiendo fracasado en sus interpretaciones y explicaciones, aún creen tener todas las respuestas; platónicas, por supuesto.
La gran interrogante que no logran responder tales “doctos Dudes” es por qué el techo-país se les vino encima, siendo que su tarea era evitarlo; o hacer que otros, con el poder y las ganas lo hicieran por ellos.
Sin embargo, el país se derrumbó y ahora no saben cómo explicarlo y, por supuesto, menos aún como lo tendrían que reconstruir. Usando para ello esas disciplinas humanas que dicen manejar tan profesionalmente.
Pero desde el rincón, con una latita de refresco en su mano, con su bata de baño, sus lentes oscuros y su barbita candado, cada uno de ellos pronuncia frases sin sentido, teniendo a su lado el maletincito en donde guardan la bola de Bowling, lista para que, cuando pase el desastre, echen otra partidita con sus secuaces de farra académica.
II
Ayer me encontré con uno de tales “Dudes”, quien me habló del desastre nacional como si tuviera todas las respuestas ya elaboradas.
Con ciencia y con sabiduría pseudofilosófica, con compañeros de tareas científicas y con publicaciones serias; no de esas que son panfletarias, esas que se publican en Facebook y no en Blogs de categoría como el suyo y el de los suyos, todos investigadores académicos de postgrado. Ese que estaba como yo, trajinando entre escombros burocráticos institucionales chavecistas, haciendo como si la vida en la cueva rojarojita todavía fuera normal, al terminar su mandado corrió a esconderse en su rinconcito; a planear su siguiente movimiento explicativo sobre el país que se le vino encima, sorbiendo, mientras tanto, un poco de refresco virtual-académico.
Y allí estaba, lo vi, musitando frases incomprensibles, sólo con sentido para él.
Él, convertido en el “sinsentido Dude”, quien cree que habla pero quien sólo balbucea frases sin sentido, allí estaba haciendo como si leyera o, más bien, filosofara.
Y pensar que a algunos de tales “Dudes”, habitantes de la misma cueva, los hacen presidentes y miembros de las academias científicas; o embajadores, o miembros de supuestos grupos “arregla-países” que no arreglan nada. Grupos que como el de este mi “coleguita Dude”, nada podrían arreglar, pues ni siquiera sus propias vidas han ordenado todavía, aunque ya algunos hayan comenzado a perder aquellos kilos de más que los afeaban, cuando los vi por última vez.
Pobre Dude, mirándolo allí arrinconado, con una lata de refresco en la mano; acurrucado con su bata de baño abierta y desabrochada, y mirando a través de sus lentes de sol, daba pena ajena verlo así, pues nada ve. Y nada podría ver pues todo en ese rincón y en la cueva donde habita, todo está hoy color de hormiga.
Sólo si pudiera ver, como nosotros, la pantalla platónica aún iluminada, podría quizás preguntarse:
-¿Qué haces aquí Dude, al lado de tanto cretino de sentido común no ilustrado chavecista?
Pero seguro estoy que de hacerse tal pregunta pegaría la carrera aterrorizado, para guarecerse en su rinconcito, temblando por la experiencia de un país que se nos vino encima y ni él ni nosotros pudimos evitarlo, ni mucho menos explicarlo.
Pero el pobre Dude cree estarlo haciendo sin darse cuenta que pronuncia frases sin sentido, propias de un Dude de las ciencias y que humanas, en las cuales -dice él- tiene asignado su rinconcito virtual, en el cual siempre mantiene su latita de refresco, su bata de baño colgada en el perchero, y sus lentes oscuros sobre su escritorio: tales instrumentos “científico-epistemológicos” allí lo esperan siempre.
¡Sorry Dude, perdiste miserablemente tu tiempo útil científico-académico!
No hay duda, eres “El Big Lebowski”, alias “The Dude”, lo seas vestido de rojo, o ataviado con bata de baño opositora o, por supuesto, "ni-ni". O todo lo contrario.
lmp. 10.03.2016
miércoles, 9 de marzo de 2016
LENGUAJE Y FORMAS DE VIDA POLÍTICA POPULISTA.
De ser cierto lo dicho por Wittgenstein, entonces la manera
como hablan los políticos populistas, esos que buscan agradar y adaptarse a la
manera de vivir de la gente que tratan
de convencer para que voten por ellos, sería la estrategia política más adecuada para
ganar la carrera hacia la silla presidencial.
De ser cierto, además, lo que dijo Wittgenestein en otro contexto, que
la filosofía deja todo como está y es esa su tarea fundamental, estaríamos entonces en
presencia de una realidad realmente preocupante:
Si la masa que habla una lengua es
notoriamente incapaz de manejarla a nivel de los metalenguajes con los cuales se la pudiera
examinar críticamente, y si esa misma masa es la que decide a quien llevar a
la silla presidencial, entonces de ser
convencida mediante la manipulación del lenguaje que habla, cualquier político medianamente hábil para llevar a
cabo tal manipulación podría fácilmente obtener el poder y hacer con éste lo
que le viniera en gana. Es decir, usar esa masa como medio para lograr sus fines. Sería la situación ideal para el ejercicio de un maquiavelismo realmente eficaz y exitoso.
La manera como el
multimillonario Donald Trump está conduciendo su campaña en USA, pareciera
confirmarlo.
En nuestro medio los venezolanos vivimos en carne propia -y terriblemente- las
consecuencias políticas de lo dicho por
Wittgenstein.
Estaría por verse si la filosofía debería dejar todo como está o
intervenir en tal situación para cambiarla.
lmp. 09.03.2016
domingo, 28 de febrero de 2016
SECTAS Y SECTARISMOS O FUNDAMENTALISMOS.
jueves, 18 de febrero de 2016
ANARQUISMO CON CHARRETERAS, O EL FIN DE UNA ENSOÑACIÓN “SUCI(A)LISTA”.
"Como Sartre hizo ver muy bien con su analisis fenomenológico del cansancio del montañero, éste, cuando se cansa, 'cede' siempre al cansancio, 'se entrega' a él. También todo ciudadano ha 'cedido', se ha 'entregado'; pues, cuando menos, ha acatado el poder injusto".
Jose Luis Aranguren. "Ëtica y Política."
En su libro “Ética y Política” el Maestro José Luis Aranguren encuentra similitudes sorprendentes entre el anarquismo “revolucionario” y la aparente posición neutra de los militares “institucionalistas”. A esta última postura la llama “burguesismo apolítico”. domingo, 14 de febrero de 2016
¿”POOL GENÉTICO” O APRENDIZAJE SOCIAL? LOS CASOS KANDINSKI Y KACZYNSKI
Sus apellidos suenan para nuestros oidos latinos casi igual; pero sus mentes, ambas calenturientas, se salieron de lo normal dentro de la sociedad que los vio nacer y crecer. Ambos estarían ubicados en uno de los extremos de una curva de distribución poblacional “normal”. Los dos fueron diagnosticados anormales: sin razón, no cuerdos, dementes, locos.
A uno su locura lo llevó a ser artista y a crear obras que perduraron, y por las cuales lo admiramos. Ese fue un auténtico creador de arte que cambió la historia de la estética de su tiempo.
El otro, un científico brillante, egresado de una universidad de élites, terminó siendo odiado, y condenado a cadena perpetua.
Ambos han sido admirados de diferente forma. A uno, el artista, de manera explícita; al otro muy secretamente.
Para uno, nuestra conciencia “correcta” busca explicaciones y concluye –como correspondería a la “gente normal”, común y corriente- que su locura fue hasta cierto punto “buena” ya que se emparenta con el genio estético. Tal "conciencia correcta” termina por admirar su creatividad artística.
Con respecto al otro, lo inconsciente oculta lo que esa misma persona “normal”, común y corriente considera tabú y de lo cual, de manera explícita, nunca podría emitir un juicio positivo: la locura criminal.
-Ese otro, ese loco y terrorista, recibió su merecido, decimos de la boca para afuera, todos los que nos consideramos “normales”; pero por dentro, muy adentro, sabemos que en un rinconcito de nuestra “alma perversa” arde una llamita de admiración.
Uno rompió cánones por todos aceptados, de manera disciplinada y ajustada a sus aprendizajes sociales, y creó algo que llegó a ser igualmente aceptado y admirado. El otro, solo, y de manera solitaria quiso romper cánones pero de manera absoluta y a contracorriente, mediante la destrucción misma de la sociedad que le educó supuestamente para que la sostuviera y defendiera. Creando cánones con los mismos cánones que le fueron enseñados; parámetros para romper con todo lo que aprendió, y por qué y para qué hacerlo. Resultado: un manifiesto aparentemente “loco” en contra de la sociedad industrial, sea capitalista, socialista o “neutra”.
Uno se apellida Kandinsky, el otro Kaczynski.
Ambas letras “K” inician apellidos que suenan casi igual, pero cuya aparente homofonía distorsiona infinitamente ambas palabras con una disonancia semántica y significativa al pronunciarlas dentro del contexto socio-histórico en que ambos tipos psicológicos nacieron, crecieron y -cada uno a su modo- sufrieron las consecuencias de sus actuaciones “socio-psico-institucionales”.
No siempre locura y genialidad caminan agarradas de la mano, como no todo lo que aceptamos y admiramos en otros que consideramos extraordinarios, es resultado de la genialidad creativa. Sea en el arte o en la ciencia; pero por igual en la filosofaría o en la política.
Hay genios de genios, y hay locos de locos.
Pero un real genio-loco, ¿crea humanidad o la destruye? ¿Ha de destruir para crear?
Una cosa pareciera ser cierta: el sostén y mantenimiento del status quo muy pocas veces ha sido defendido y sostenido por genios-locos ajustados a lo establecido, sean artistas, científicos, filósofos o políticos. Todos sin excepción han arremetido, sin miedo ni piedad, en contra de la sociedad que los educó y sostuvo; y que esperó de ellos la defensa, la comprensión y asimilación de los valores por todos los “seres normales” defendidos y establecidos como sacrosantos. En particular por las instituciones que cobijaron a esos genios locos tan amorosamente.
A Kandisnki le esperaba la fama y al otro, a Kaczynski, la muerte segura a buen resguardo en una prisión norteamericana. El primero fue un creador, el segundo un destructor.
¿Misterios de la genética, o resultados fallidos o exitosos de ese experimento que a cada instante se repite en ese gran laboratorio que llamamos “sociedad”?
lmp. 14.02.2016
A uno su locura lo llevó a ser artista y a crear obras que perduraron, y por las cuales lo admiramos. Ese fue un auténtico creador de arte que cambió la historia de la estética de su tiempo.
El otro, un científico brillante, egresado de una universidad de élites, terminó siendo odiado, y condenado a cadena perpetua.
Ambos han sido admirados de diferente forma. A uno, el artista, de manera explícita; al otro muy secretamente.
Para uno, nuestra conciencia “correcta” busca explicaciones y concluye –como correspondería a la “gente normal”, común y corriente- que su locura fue hasta cierto punto “buena” ya que se emparenta con el genio estético. Tal "conciencia correcta” termina por admirar su creatividad artística.
Con respecto al otro, lo inconsciente oculta lo que esa misma persona “normal”, común y corriente considera tabú y de lo cual, de manera explícita, nunca podría emitir un juicio positivo: la locura criminal.
-Ese otro, ese loco y terrorista, recibió su merecido, decimos de la boca para afuera, todos los que nos consideramos “normales”; pero por dentro, muy adentro, sabemos que en un rinconcito de nuestra “alma perversa” arde una llamita de admiración.
Uno rompió cánones por todos aceptados, de manera disciplinada y ajustada a sus aprendizajes sociales, y creó algo que llegó a ser igualmente aceptado y admirado. El otro, solo, y de manera solitaria quiso romper cánones pero de manera absoluta y a contracorriente, mediante la destrucción misma de la sociedad que le educó supuestamente para que la sostuviera y defendiera. Creando cánones con los mismos cánones que le fueron enseñados; parámetros para romper con todo lo que aprendió, y por qué y para qué hacerlo. Resultado: un manifiesto aparentemente “loco” en contra de la sociedad industrial, sea capitalista, socialista o “neutra”.
Uno se apellida Kandinsky, el otro Kaczynski.
Ambas letras “K” inician apellidos que suenan casi igual, pero cuya aparente homofonía distorsiona infinitamente ambas palabras con una disonancia semántica y significativa al pronunciarlas dentro del contexto socio-histórico en que ambos tipos psicológicos nacieron, crecieron y -cada uno a su modo- sufrieron las consecuencias de sus actuaciones “socio-psico-institucionales”.
No siempre locura y genialidad caminan agarradas de la mano, como no todo lo que aceptamos y admiramos en otros que consideramos extraordinarios, es resultado de la genialidad creativa. Sea en el arte o en la ciencia; pero por igual en la filosofaría o en la política.
Hay genios de genios, y hay locos de locos.
Pero un real genio-loco, ¿crea humanidad o la destruye? ¿Ha de destruir para crear?
Una cosa pareciera ser cierta: el sostén y mantenimiento del status quo muy pocas veces ha sido defendido y sostenido por genios-locos ajustados a lo establecido, sean artistas, científicos, filósofos o políticos. Todos sin excepción han arremetido, sin miedo ni piedad, en contra de la sociedad que los educó y sostuvo; y que esperó de ellos la defensa, la comprensión y asimilación de los valores por todos los “seres normales” defendidos y establecidos como sacrosantos. En particular por las instituciones que cobijaron a esos genios locos tan amorosamente.
A Kandisnki le esperaba la fama y al otro, a Kaczynski, la muerte segura a buen resguardo en una prisión norteamericana. El primero fue un creador, el segundo un destructor.
¿Misterios de la genética, o resultados fallidos o exitosos de ese experimento que a cada instante se repite en ese gran laboratorio que llamamos “sociedad”?
lmp. 14.02.2016
sábado, 13 de febrero de 2016
CULTO HEGELIANO-MARXISTA A LA PERSONALIDAD VATICANO-SOCIÉTICA.
Para Hegel el sujeto como individualidad temporal consciente, al ser “engullido” históricamente por el Espíritu Absoluto, se trasformaría (tran-substanciaría) en su contrario disolviéndose como individuo, y pasando a ser otra entidad metafísica. Mientras tal proceso llega a su culmen, la historia debe “molerlo” a la vez que disuelve toda manifestación temporal y espacial de su creaciones: su vida natural, sus invenciones tecno-científicas, artísticas, religiosas y sobre todo políticas.
La "Lógica", la "Fenomenología" y la "Enciclopedia", son los libros sagrados de la biblia hegeliana, a ser repetidos por sus seguidores ideológicos.
Marx adopta a Hegel y le da la vuelta sometiendo el individuo a las determinaciones de la materia y su progreso histórico económico; de nuevo el individuo y su individualidad ahora si que es realmente molido, triturado, hecho añicos o “polvo cósmico” (expresión cara al “Eterno” Chávez vene-cubano) para dar paso, como un sino legal-científico, al hombre nuevo revolucionario (sic).
Para lograrlo debería disolverse la institución más perversa creada por el ser humano viviendo en sociedad: la propiedad privada de los medios de producción, y sus alargamientos ideológicos más pervertidos: la iglesia institucional, y sobre todo el Estado político-económico.
Nada de eso ocurrió durante el tiempo que se puso a prueba el socialismo como transición política y económica al comunismo.
La Unión Soviética resultó ser el experimento fallido del socialismo real. Y a tal fallo definitivo lo condujo Stalin, quien sucediendo y apropiándose de lo hecho por Lenin, montó un Estado terrorífico comandado sólo por él, encumbrado como un dios, o como un real "Espíritu Absoluto" hegeliano-marxista, pero enano o afectado de “enanismo filosófico”.
¡Y es que Stalin quiso ser hasta filósofo!
Una aberración histórica desde luego. Tanto como el castrismo-chavecista venecubano.
Pero una aberración materialista y supuestamente atea tan igual -o menos terrible- que la de la iglesia institucional milenaria, Romano-Vaticana. En ella "EL Absoluto" pasa terrenalmente a ser eterno (sic), y la transición no es a ningún socialismo futuro puesto a prueba en el presente; es decir, hecho transitorio, para alcanzar en esta tierra el comunismo utópico presente. No. El crsitianismo vaticano predica -aunque lo niegue- la eternización de los males terrenales, con sus sistema eterno capitalista, y la esperanza en la eternidad como “tiempo-sin tiempo” (sic) de liberación definitiva eterna de los "olvidados de esta tierra".
Es, en definitiva, hegelianismo puro y simplificado, "decafeinado" vaticanamente para consumo masivo, latinoamericano y africano sobre todo.
Deberían saberlo y en ello reflexionar esos que creen que con los viajecitos globalizados de Pancho-Papa se mejorará la humanidad y, sobre todo, esta Latinoamérica tan sufrida por tanto utopista-oportunista político, incluidos Arzobispos y cardenales y sus testaferros espiritualistas:
los curitas de “pueblos-grandes” pre-capitalistas (nuestros paisitos), que sin fe, como el personaje “Don Manuel, Bueno y Martir”, de Unamuno, siguen dando sus Misas sin creer en ellas.
lmp 13.02.2016
La "Lógica", la "Fenomenología" y la "Enciclopedia", son los libros sagrados de la biblia hegeliana, a ser repetidos por sus seguidores ideológicos.
Marx adopta a Hegel y le da la vuelta sometiendo el individuo a las determinaciones de la materia y su progreso histórico económico; de nuevo el individuo y su individualidad ahora si que es realmente molido, triturado, hecho añicos o “polvo cósmico” (expresión cara al “Eterno” Chávez vene-cubano) para dar paso, como un sino legal-científico, al hombre nuevo revolucionario (sic).
Para lograrlo debería disolverse la institución más perversa creada por el ser humano viviendo en sociedad: la propiedad privada de los medios de producción, y sus alargamientos ideológicos más pervertidos: la iglesia institucional, y sobre todo el Estado político-económico.
Nada de eso ocurrió durante el tiempo que se puso a prueba el socialismo como transición política y económica al comunismo.
La Unión Soviética resultó ser el experimento fallido del socialismo real. Y a tal fallo definitivo lo condujo Stalin, quien sucediendo y apropiándose de lo hecho por Lenin, montó un Estado terrorífico comandado sólo por él, encumbrado como un dios, o como un real "Espíritu Absoluto" hegeliano-marxista, pero enano o afectado de “enanismo filosófico”.
¡Y es que Stalin quiso ser hasta filósofo!
Una aberración histórica desde luego. Tanto como el castrismo-chavecista venecubano.
Pero una aberración materialista y supuestamente atea tan igual -o menos terrible- que la de la iglesia institucional milenaria, Romano-Vaticana. En ella "EL Absoluto" pasa terrenalmente a ser eterno (sic), y la transición no es a ningún socialismo futuro puesto a prueba en el presente; es decir, hecho transitorio, para alcanzar en esta tierra el comunismo utópico presente. No. El crsitianismo vaticano predica -aunque lo niegue- la eternización de los males terrenales, con sus sistema eterno capitalista, y la esperanza en la eternidad como “tiempo-sin tiempo” (sic) de liberación definitiva eterna de los "olvidados de esta tierra".
Es, en definitiva, hegelianismo puro y simplificado, "decafeinado" vaticanamente para consumo masivo, latinoamericano y africano sobre todo.
Deberían saberlo y en ello reflexionar esos que creen que con los viajecitos globalizados de Pancho-Papa se mejorará la humanidad y, sobre todo, esta Latinoamérica tan sufrida por tanto utopista-oportunista político, incluidos Arzobispos y cardenales y sus testaferros espiritualistas:
los curitas de “pueblos-grandes” pre-capitalistas (nuestros paisitos), que sin fe, como el personaje “Don Manuel, Bueno y Martir”, de Unamuno, siguen dando sus Misas sin creer en ellas.
lmp 13.02.2016
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