google05f93621e7278f20.html PERPLEJISMOS Y SABERES FILOSÓFICOS: 02/11/16

jueves, 11 de febrero de 2016

ENTRE MODELOS EPISTEMOLÓGICOS TE VEAS PSICÓLOGO Y PSIQUIATRA.


 ¿La razón? Al parecer es más fácil estudiar a los individuos, pues creemos que siendo uno de ellos, podríamos tener acceso privilegiado a su subjetividad. Pero eso es palmariamente erróneo.

Creerlo sería análogo a interpretar el montón de arena a partir del grano de arena que tenemos sobre la palma de la mano.

La reducción de lo histórico-social a lo individual es una trampa metodológica en la cual muchos psicólogos caen sin darse cuenta. Abundan, por ejemplo, las descripciones, ensayos, crónicas, etc., sobre el liderazgo y la administración del poder político que ilustran de manera muy didáctica lo dicho por Berger.  

En ellos se les achacan a un líder las causas de todos los malas sociales, o se dice que la eficacia de su gobierno es el resultado de su mala conducción, que el poder que detentan no es de ellos pues han sido las masas ignaras y creídas (vgr. Chávez, Castro, Perón, Franco, Mussolini, Hitler, etc.), las que han encumbrado a tales fiascos políticos, etc., etc.. 

Pero la "realidad real" es que la  interacción entre el líder como individuo y el grupo es muy compleja, por lo cual no basta con usar un sólo modelo metodológico para explicarla y comprenderla.  Pero tampoco sería  conveniente navegar entre modelos y usar "soluciones epistemológicas eclécticas".

Del develamiento de tal problemática metodológica y epistemológica se ocupan  los filósofos analíticos de las ciencias sociales e históricas. 

Los psicólogos profesionales -incluidos los psiquiatras- harían bien en escucharlos un poquito más, para que dejen de cometer tantos errores de este tipo cuando publican en periódicos sus "devaneos literarios " sobre el comportamiento del individuo en sociedad. 

Y, sobre todo, deberían seguir el ejemplo de Peter Berger: 

Adquirir ilustración filosófica en profundidad;  no simplemente un barniz de manual, alardeando infantilmente frente a sus "lectores-pacientes" ígnaros, al igual que ellos,  de haberse leído -sin entenderlos desde luego- unos cuantos manuales de filosofía escolar o, mejor, "escolástica".

lmp.11.02.2016