google05f93621e7278f20.html PERPLEJISMOS Y SABERES FILOSÓFICOS: marzo 2015

viernes, 20 de marzo de 2015

HORRORES DE LA HISTORIA UNIVERSAL Y CLAROS-OSCUROS LOCALES DE LO HUMANO: LA TRAGICÓMICA REALIDAD VENE-CUBANA.




1.  Dos autores, en vida,  muy diferentes, se nos muestran hoy estrechamente unidos por intereses profundamente existenciales.  A ambos preocupaban tres aspectos fundamentales que están en la raíz de nuestra condición humana universal, y que por ello muestran su importancia  más allá de cualquier frontera física o cultural: 

a) El interés por la historia local y biográfica que los impulsó a buscar en la propia experiencia, la presencia de lo que es común a otros seres humanos, o a muchos representantes del género humano, por diferentes que pudieran parecer, vistos racial, económica, ideológica, política o  culturalmente. 

b) El interés por narrar su propia historia, y no sólo “echar” sobre ella un “cuento” particular y autobiográfico.  Es decir, aprender a dilucidar en el caso singular, imaginado y recreado subjetivamente, lo universal y perenne que se nos impone como un fondo transcendente de enseñanza moral y educativa, que nos sirve para enfrentar y confrontar los horrores del presente, sobre todo los de tipo político, hoy como ayer, globales o trans-nacionales o trans-culturales.  

c) El interés por el pasado y su narrativa histórica, pero con un objetivo claro en mente: extraer de ese pasado las enseñanzas filosóficas necesarias para comprender el presente y ver en éste las posibilidades futuras y trans-temporales. 

2.  A ambos pensadores, auténticos filósofos,  les llamaba la atención lo grandioso, lo bello, lo verdadero, lo magnífico y perenne.  

Y por ello, en lo horrendo supieron entrever, como a través de la niebla vemos la magnificencia de un gran monte, lo que de bueno y estéticamente valioso adorna nuestra condición humana.  A ambos pensadores emparenta una actitud vital-existencial que les producía admiración y sobrecogimiento: el ver que por muy tenebroso que se nos muestre el futuro, mirando hacia el pasado siempre se podrán extraer lecciones de valor permanente y trascendental con respecto a lo accidental, contingente, efímero, pasajero, o intranscendente;  como siempre lo ha sido, lo es y lo será lo que nosotros, como humanidad global, mostramos de malo, feo, perverso y sobre todo obsolescente.

3.  Nos referimos a Walter Benjamin y a Karl Jaspers. 

A Benjamin esa intuición estética a ratos mística, que lo llevó a escribir páginas excelsas de penetración en lo absoluto de lo humano, no le salvó,  a nivel personal-individual, de poner voluntariamente término a su vida.  

Paradojas de la existencia, diríamos; condicionamientos circunstanciales que a cualquiera podrían poner a prueba.  Lo temporal y efímero ganaron la partida en este caso. 

¿Cómo explicar el fracaso, solo aparente, accidental, de eso que Benjamin intuyó tantas veces como el éxito universal y perenne, frente a los horrores históricos de la vida como especie en este planeta tierra?

4.  Eso intuido produjo en su homólogo Karl Jaspers, al contrario, deseos de más vida, en lugar de quitarse la vida. En su caso le dieron fuerzas para querer permanecer en lugar de desaparecer definitivamente.  

Benjamin murió muy joven, habiendo dejado su obra filosófica inconclusa.  Jaspers tuvo tiempo, o supo “sacarle el jugo filosófico”,  a “su” tiempo, como para vivir lo suficiente y buscarle el sentido filosófico profundo a su historia, dentro del marco de la historia universal de la infamia y el horror nazi-fascista.

Ambos pensadores experimentaron los horrores del autoritarismo político, y su amenaza de destrucción de todo lo bueno que hay en el ser humano, y que siempre lo habrá.  Ambos intelectuales fueron vapuleados por sus circunstancias “político-socio-económicas” y supieron sacar lecciones filosóficas adecuadas a la comprensión transcendental de tales “errores históricos”. Si es que dichos “errores” existen. 

A pesar de que en el caso de Benjamin, el error pareciera haberlo destruido, su intuición estético-mística hizo que su desaparición física fuese transcendida por su permanencia supra-temporal, la cual parecería ser  narrada biográficamente por Jaspers en apenas  tres páginas de su “Autobiografía filosófica”, las cuales tituló:  “Idea de una historia universal de la filosofía”.  

De manera profundamente estética concluye su “narrativa histórico-biográfica” haciéndole honor a lo dicho por Benjamin sobre el auténtico narrador de la historia, y no el simple y simplista “cuentacuentos” de caminos.  Leamos con profundo respeto lo dicho por este autor a quien tanto le preocupaban las manifestaciones universales de esa “fiera” que habita cómodamente en todos nosotros, y que al decir de Ortega y Gasset, siempre rugirá amenazante porque somos humanos y no simples animales predadores:

“El trabajo en la historia universal de la filosofía, a que actualmente estoy avocado, ha venido a robustecer una noción que desde que en la década del treinta [1930] me ocupé de la filosofía china ha sido para mí una cosa sobreentendida e incontrovertible […]  que nos hallamos en el tránsito del ocaso de la filosofía europea al otro de la filosofía universal.  En este camino nos quedaremos todos los individuos; [pero] seguirá la marcha hacia un futuro que al lado de perspectivas aterradoras en extremo, exhibe posibilidades espléndidas –hacia el hundimiento, en el cual el individuo, por medio de la filosofía, podrá salvar su dignidad, o hacia la ascensión, para la cual la filosofía creará la conciencia moral sin la cual estará condicionada al fracaso”. Karl Jaspers. “Autobiografía filosófica”.

5.  En la hora presente de este horroroso "chavismo-castro-socialismo-tragicómico” que a todos los venezolanos amenaza con quitarnos lo poco de esa humanidad maravillosa entrevista por estos dos extraordinarios filósofos;  frente a las “soluciones finales chavo-maduristas” hoy asistidas de leyes “habilitantes”  extraordinarias; frente a esta “tragedia socialista bufa”, históricamente ridícula, brillan como soles, -no de generales militares por supuesto- que iluminan nuestro tenebroso futuro, los escritos de Benjamin y Jaspers. 
 
Este último, quien sí que sabía de enfermedades mentales,  pues era un auténtico médico de la psique –no como ese otro, que por estos lados asesinó a una joven, y murió cómodamente instalado  en su casa-, pareciera estarle haciendo “post-mortem”,  no una "autopsia psiquiátrica" (sic), sino una “terapia de salvación eterna” a quien en vida se mereció otro final biográfico:  Walter Benjamin.  

De haberlo leído, quizás, otro hubiera sido el final de ese ser humano que en días pasados fue “suicidado psiquiátricamente” (sic) por este régimen oprobioso;  régimen autoritario  cuya ridiculez es infinita. 

Nos referimos a quien el mandamás “toripollo”, el grandulón castrista “veneco” (venezolano de origen colombiano), quien nos aterra cada vez que abre la boca encadenado a los medios de comunicación de masas, le creó un alias: “el aviador. 

http://www.el-nacional.com/politica/Rodolfo-Gonzalez-pidieron-delatar-Ledezma_0_592140901.html

De él dijo que lo mantenía preso y que estaba cantando como un Pavarotti;  nos referimos a ese a quien, sin respetarle sus derechos como ser humano, los cuales le pertenecían por ser miembro de nuestra especie universalmente digna, envió a su propia muerte “auto-suicidándose” (sic).  

En este caso, el final fue -aparentemente-  el mismo que escogió Walter Benjamin.  

Muy diferente fue el final que pudiera verse como análogo, aunque no lo fue, escogido por otro mártir de este “horror histórico-socio-económico-político-nacional-venecubano”. 
Nos referimos al ya olvidado Franklin Brito. 

http://prodavinci.com/2013/08/30/actualidad/el-caso-de-franklin-brito-a-tres-anos-de-su-muerte-por-pedro-enrique-rodriguez/

Nos referimos a esa  otra víctima "chavo-castrista" quien,  con su decisión de esperar el término de su vida cuestionando y “entrompando” valientemente a quien se creyó un “Superman nietzscheano” revolucionario, el “Mico-mandante”, como lo llaman aún sus correligionarios y secuaces “boliburgueses”, prefirió"morir parado que vivir arrodillado".

El mártir  Franklin Brito, con su “decisión final”,  se acercó  al modelo socrático mostrado por Platón en su “Fedón”. Pero también al modelo de esperanza filosófica que nos ha sido secuestrada “robolucionariamente” (de robo), mostrada por Karl Jaspers. 

Y eso fue así,  aunque “apariencialmente” (Hegel), tanto Benjamin como Brito decidieron no seguir viviendo por voluntad propia,  en lugar de seguir viviendo de manera “indignamente humana” o inhumanamente.

Para Brito,  de manera “chavo-madurista-castrista”.

lmp.

(Ilustraciones nuestras)