Una verdad irrefutable
para el hombre y la mujer –o para ambos en un tercer género- es que todo es relativo. Protágoras en contra de Sócrates.
No hay nada a qué
aferrarse, sea cognoscitivo o valorativo.
El balsero ético epistemológico
está en alta mar; navega a la buena de dios en una balsa inflable y rodeado de
tiburones absolutistas. Va deshidratado
por la duda, y sólo hay en su cabeza
ilusiones de libertad pragmatista USAmericana.
Frente a tanto relativismo
ético y epistemológico una única verdad subsiste: somos radicalmente libres, más
que iguales o fraternales.
Somos –nos creemos ser más
bien- libres; pero los otros, nuestros
infiernitos -infiernos e infiernotes- nos esclavizan: el grupo familiar, la empresa, la escuela, los
partidos políticos, las iglesias. Unos sobre todos los demás: los dictadores disfrazados de libertadores.
Y nos esclavizan sobre todo las excrecencias doctrinales e ideológicas, las creencias infundadas o no fundamentadas racionalmente.
Y nos esclavizan sobre todo las excrecencias doctrinales e ideológicas, las creencias infundadas o no fundamentadas racionalmente.
Detrás y más allá del espejo esmerilado de lo político-social
creemos, con fundamentos apoyados en la razón práctica, que existe el reino de
la libertad.
Sócrates y Rousseau a favor de Kant:
Individuo, libertad ¿y trascendencia?
lmp “miércoles santo”
23.03.2016.

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