google05f93621e7278f20.html PERPLEJISMOS Y SABERES FILOSÓFICOS: agosto 2015

domingo, 23 de agosto de 2015

-¿PREJUICIADO YO? …¡PREJUICIADO TÚ!








Decirle a alguien que está prejuiciado con  relación a algo, es poco menos que decirle que es un  ignorante o  que carece de juicio;  e incluso,  que es un ser humano  engañado (alienado). 

Alguien prejuiciado, creemos, es alguien que no piensa dos veces antes de emitir un juicio y que, por lo tanto, no reflexiona y se deja conducir en la vida por el engaño. 

EL YOGI Y EL PROLETARIO: ¿CONTEMPLACIÓN DEMOCRÁTICA O ACCIÓN REVOLUCIONARIA?





Las  palabras de Merleau-Ponty  deberían ser examinadas con detenimiento por quienes aun tienen esperanza, en América Latina, de  que recalentando ideologías de derechas o de izquierdas, saldremos del foso profundo en que nos encontramos sumergidos.

No se trata, sin embargo,  de defender el capitalismo "neo-post-liberal  salvaje".

Ni Wall Street ni  los "boli-chicos" y "boliburgueses", u oligarcas reaccionarios vene-cubanos o cubazuelanos.

No es, por consiguiente,  el  simple rechazo religioso fundamentalista, bien del supuesto comunismo, o la defensa ciega de la supuesta democracia liberal-burguesa lo que  nos ayudará a clarificar nuestra situación política y social y superar nuestra crisis. No.

Es  la confrontación de nuestras perspectivas de mundo y nuestra ética, con la realidad social y política global y nacional-local, Occidental (USA) y Oriental (China) lo que nos traerá claridad. Pero sobre todo  el llevar a  la práctica nuestras ideas democráticas  de manera auténtica,  sin intolerancias fundamentalistas, sabiendo  que, como  dice Merleau-Ponty:

"'El Yogi y el Comisario' demuestra muy bien que el anti-Comunismo y el humanismo democrático-liberal]  poseen dos éticas: una que ellos profesan [los "demócratas"] y  defienden, celestial y sin compromisos serios, y la otra que ellos practican [los "comunistas"], muy mundana y hasta subterránea [hipócrita]. (Cf. "Humanismo y Terror", "El Yogi y el Comisario").


Con lo dicho no queremos significar que haya que  aceptar cualquier idea y echarla en un recipiente ideológico-político relativista o "ecléctico".  Para saber qué ideas y sentimientos  echar allí hace falta mucha reflexión filosófica. 

Y es eso precisamente lo que Merleau-Ponty le  exigía en su momento  a quienes  querían  que la cultura occidental sobreviviera.  Y lo hizo en una época en que figuras de la talla de un Jean-Paul Sartre defendían a rabiar el castro-comunismo ruso-soviético, o la China Maoísta.

No era cualquier cosa asumir la posición de tolerancia política e ideológica defendida apasionadamente  por Merleau-Ponty.  Para hacerlo se requería ese coraje que él siempre mostró al confrontar sus ideas con las de sus adversarios filosófico-políticos.

Nosotros los latinoamericanos formamos parte de la cultura llamada "Occidental". 

A pesar y hasta en contra de quienes quisieran regresar a nuestras  supuestas raíces aborígenes, "adanícas", "genesíacas" o del "buen salvaje" comunitarista, para rescatar "y que" la cultura de quienes los "robolucionarios vene-cubanos" llaman "originarios": pero sólo  de la boca hacia afuera,  pues en su "hablar implícito" (véase nuestra notan anterior),  defienden la cultura gringa,  la cultura "neoyorkina" y/o "mayamera".

Eso, diría Merleau-Ponty,  es pura mistificación ideológica. Pura hipocresía de un Yogi  que continúa siendo  comisario (Ibid.).

Ojalá lo entendieran, entre otros, el Papa más populista de la historia de la Iglesia Católica Vaticana:  el  superficial e ignaro filosófico  Francisco, hoy absurdamente "enamorado" (como lo estuvo el "Comandante Eterno", otro "erotizado" por Castro) de la demagogia populista "castro-comunistoide".

Sería "refrescante" (para no asumir  la discusión anterior tan seriamente), ver una película que muestra de manera irónica la "erotización" castro-comunista de una pareja -los  padres- confrontada por una "niña momia" (derechista), que les lleva la contaría; ellos, muy  jóvenes, se muestran  hipnotizados por la ideología justiciera de izquierda del Chile de Allende, y actúan como si fueran  fundamentalistas evangélicos en lugar de militantes de la ideología  comunista,  ruso-soviética. 

Aquí les dejo el tráiler.




lmp.  12/08/2015

lunes, 17 de agosto de 2015

EL MODO “REAL-MARAVILLOSO” DE HACER FILOSOFÍA EN “NUESTRAMÉRICA”.





“[…] Quedé en las tinieblas, pues en las Américas el limón es de color verde […] Una tisana hecha con hierbas viejas tenía el sabor inconfundible de una procesión de Viernes Santo.  Cuando al Che Guevara le dieron a probar la primera gaseosa que se hizo en Cuba para sustituir el refresco del Cuba Libre, dijo sin vacilar ante las cámaras de televisión: ‘Sabe a cucaracha’ […]”

“[Cualquier manual de historia de la filosofía] podría ser menos efímero que (…) tantos otros, si se descubre a tiempo que no hay nada más útil y noble [que los manuales de historia de la filosofía] para que jueguen los niños [grandes que se creen filósofos] (…) Y también, con un poco de suerte, los buenos [filósofos que han leído a los clásicos] hasta los cien”. (Texto ligeramente modificado por mí, con el perdón del autor ya ido.)

Gabriel García Márquez. Prólogo a “Clave: Diccionario del Español Actual”.


Leyendo el epígrafe me pregunto, ¿no tendríamos que volver a leer completo el librito de José Ferrater Mora "Modos de Hacer Filosofía"?

Hay estilos filosóficos y maneras de "hacer filosofía".

La manera “muy nuestra”  es la del “torero” que mira los toros desde la barrera.  Y que espera torear algún día toros de raza crecidos en el extranjero. 

Nuestro estilo es narrativo y "desinteresado", muy "objetivo".  Al menos eso creen (muy subjetivamente) los profesores de filosofía, todos haciendo "historia -mala- de la filosofía (subjetiva)" (Occidental anglo-europea). 

¿Y la filosofía -de la liberación- latinoamericana?  Para mí: "paja histórica e historicista".  Un simple “bodrio-sin-más”.

Por ello cualquier disciplina filosófica enseñada en estos "predios latino-españoletes" –ética, epistemología, hasta la misma lógica- es “histórica” e historicista”, y de paso “escolástica”.  Puro cuento.

Digo en nuestro medio "latino-hispano-parlante" (sic),  pues los españoles padecen del mismo mal.

Mientras tanto los “anglo-parlantes”, esos   sí que "hacen filosofía",  re-inventando su propio método (como siempre lo han hecho en muchos ámbitos, sobre todo científico-tecnológicos).  Y aplicándolo hasta para intentar "saber algo" (análisis) -y decirlo luego- del  pelo y el sucio en sus uñas (por tanto trabajo manual, aborrecible para nosotros tan católicos e hidalgos).

Platón  llamaba a ese método "dialéctica", a la cual le agregó su discípulo Aristóteles "Retórica". Exactamente como quería Kant.  

El modo o estilo anglosajón es realmente un "quehacer".  

El nuestro es un placer:  gozamos hablando paja, y de paso lo saboreamos "literariamente”. Eso ni es clásico ni es filosofía.  Lo diría, de nuevo, el amargado de Könisberg.

Nuestro filósofo “real-maravilloso” se llama Gabriel García Márquez, a quien puso en práctica el “filósofo pragmático caribe-cubano” (caribe = pícaro, ladino, zorro, artero, truhan, etc.):

Fidel Castro Ruz.

En este sentido Vene-cuba en los actuales momentos es un laboratorio de filosofía pragmática para el filósofo "USAmericano-cubano-caribeño" redivivo 

"John Fidel Dewey Pierce y Castro Ruz".

Ja, ja!

lmp 17/08/2015