I
El dolor y su manifestación como "duelo" es un sentimiento universal. Quienes no sienten ni padecen por la pérdida de los seres queridos son unos "monstruos". Eso dicen quienes respetan y viven de los sentimientos, propios y ajenos, y son buenos hermanos, hijos, esposos y, en general, buenos ciudadanos.
Hay que sentir dolor por todos los padecimientos humanos, pues humanos somos.
Expresado así, de modo tan simple y simplista, el "sentir por otros" es una ley universal que no admite excepciones. Tal "ley" transformada en "mandato" se debería aplicar en cualquier caso y circunstancia. Es un "imperativo categórico" diría Kant. Son los "ideales" éticos, dirían los representantes de las éticas "eudemonistas", con los cuales se busca un solo fin: ser feliz. Aristóteles lo consideraría una regla a ser llevada a la práctica por el ser humano "educado en la virtud".
"Sé bueno en todo tiempo y lugar, no guardes rencor, no desees el mal ajeno, perdona".
Ese sería el mandamiento de Aristóteles luego de haber combinado su ética con los consejos evangélicos, resultado de la transubstanciación, por efectos del "ágape" y la "caritas", del "ojo por ojo y diente por diente" judío.
Lo dijo "El Judío Marginal" que era "El Cristo":
"Ama a tu enemigo" y "ponle tu otra mejilla".
Hasta aquí nada que cuestionar, reprochar o rechazar a esta "ética de la virtud, del bien y la justicia", y sobre todo de la caridad y el perdón.
Aceptando de este modo tan abstracto el mandamiento del amor, aceptándolo en su carácter universal, sin bajar y tocar tierra, quedándose el hombre o la mujer éticos "planeando sobre la tierra”, sus almas serían puras y virginales como si fieran ángeles; sus actuaciones ideales, y sus deseos e intenciones absolutamente buenas, bellas y justas.
II
El problema ético y sus repercusiones morales, sin embargo, aparecen cuando a tal "circuito valorativo ideal” se le "manda un cable a tierra"; es decir, cuando se busca con tales mandatos universales cumplir con las normas que debieran regir los comportamientos particulares de individuos encerrados y controlados por situaciones individuales, socio-políticas y culturales muy específicas. Pongamos como "ejemplos paradigmáticos" varios casos.
1. ¿Se debería poner la otra mejilla cuando el vejamen es repetitivo, planeado y muy placentero para quien lo aplica y practica en otros? ¿Se debería ponerla frente a un criminal en serie, un pederasta o un pedófilo; un abusador burocrático, un político corrupto, o un indigente indignado porque se le ha dado muy poco como limosna? Construya usted su propio "circuito continuo valorativo" y pregúnteselo amigo lector: ¿sería valida la aplicación de este principio universal sean cuales sean las circunstancias particulares y los casos que lo "mandan a tierra"?
2. Cuando, ante una necesidad imperiosa, pongamos por caso, de comer para no fallecer, quien tiene hambre, no por el imperio de su placer desmedido, está ante una mesa repleta de manjares que están siendo engullidos por seres humanos que se los tragan por goce y no por necesidad, y ese hambriento por necesidad no ataca ni le arrebata nada a quien así tan opíparamente se alimenta, ¿obraria bien o sólo correctamente? ¿O por el contrario, sin estarse muriendo de hambre, debiera alguien aceptar como un intercambio por votos, la dádiva o regalo de un gobierno corrompido y dictatorial que intenta ganarle a una oposición falsa, con votos amañados y con unas elecciones igualmente falsas, y así mantenerse en el poder, como ocurre en Venecuba hoy? ¿Qué diría Kant?
3. Cuando se vive en una sociedad donde todo es carencia y quien la padece, tendría la oportunidad de ayudar en una causa rebelde para tumbar el régimen oprobioso que causa tales niveles de males sociales, y para ello tendría que empuñar un arma, arriesgar su vida, y alinearse en una causa justa, ¿no debiera contradecir, a nivel terráqueo, el mandamiento "amar a todos los seres humanos como nos amaríamos a nosotros mismos", y "poner la otra mejilla a quienes nos atacan”, o "perdonar al enemigo no importando la ofensa recibida". ¿Tendría razón un Camilo Torres, por ejemplo?¿Qué diría Sócrates y su homólogo, Jesús "El Cristo Liberador"?
4. Cuando viniendo de muy abajo, como resultado de haber aceptado la ayuda de un gobierno corrupto y genocida, pero bueno manipulando el trueque “votos por cajas CLAP con comida”, se logra crecer corriendo y haciendo gimnasia en condiciones muy precarias. Luego, ya crecida, sin renunciar al compromiso político chavista que es familiar, la gimnasta se va del país de origen, se entrena en otro país muy desarrollado, y como resultado, gana una Medalla de Oro en nombre de su país de origen, en unas Olimpiadas post-pandemia. Esa ganadora, que no se sabe que sea del sexo femenino pues "su genero" es otro, regresa a ese país hundido en la miseria y en una tragedia inocultable y le entrega la Medalla al Jefe de Estado Nicolas Maduro.
4.a) ¿Debería colgar la medalla de oro en el pecho del dictador?
Y luego, creyéndose un modelo universal de comportamiento moral-social, deja de nuevo ese país y regresa a uno desarrollado a seguir entrenando para seguir teniendo éxitos.
4.b) ¿Debería ser tenida como un modelo de comportamiento ético y moral a quien otros, los más jóvenes, debieran imitar, aceptar y seguir?
4.c) ¿No deberían, quienes yacen encerrados en ese país hecho una "jaula populista dictatorial", en esas circunstancia, reflexionar sobre los principios éticos universales, convertidos en reglas de comportamiento moral, suspendiendo sus loas sentimentales frente al "nudo éxito" de esa gimnasta "LGT +", a todas luces, castro-madurista?
4.d) ¿No sería suficiente argumento para avalar lo anterior, el afirmar que no sería correcto tal comportamiento pues esa gimnasta ha subido en la escala social, y ya no padece las necesidades de una sobreviviente, y es, sobre todo, una líder a quienes muchos admiran y siguen por sus éxitos como deportista.
Sólo con sus "cables valorativos" universales, "mandados a tierra", el "circuito ético-moral idealista" se pondría prueba; el circuito y sus componentes serían probados en su buen funcionamiento, o en su malfuncionamiento y su "recalentamiento anormal". Sucede ética y moralmente considerado, en estos casos, lo que sucedería con un padre o madre de familia, un pastor o sacerdote religiosos, o un líder político honesto. Entre tales modelos las diferencias serían irrelevantes.
Sea quien sea el "actor", el mandato es reflexionar sobre los principios universales que rigen el comportamiento para no actuar de modo automático o dejándose llevar sentimentalmente por las circunstancias. ¿No consiste en eso el llamado "imperativo categórico de Kant?
III
El "sentir" es afección universal que se padece frente al dolor ajeno, humano o animal; en uno mismo, o en contra de uno mismo y de otros. Sentir, como humano el dolor humano de los demás, al parecer, es igualmente universal pero con una gran carga de aprendizajes que llamaríamos "educativos".
El “sentir y padecer con otros" y "por otros" es objeto de la denominada "educación moral" que comienzan en la temprana niñez y jamás terminará, o se prolonga por el resto de la vida. En tal sentido un bebé de un mes y medio y un hombre viejo de "setenta tacos" han de aprender y seguir aprendiendo, "educándose moralmente".
La "educación ética" tiene una doble cara: una pública y otra privada.
Como decir que en nosotros habitan dos personas y no una sólamente; podríamos llegar a afirmar que a lo largo de la vida y sus aprendizajes educativos en el terreno "ético-moral", en nosotros habitarían múltiples personas con sus respectivas personalidades. Así, en nosotros podríamos albergar, lado a lado, a un Cristo y a un Judas; a la Madre teresa de Calcuta y a Hitler; a Chávez, Maduro y los Castro y todos los representantes del santoral católico-cristiano.
Muchas personas y sus personalidades podrían habitar en nostros, haciéndole frente a regulaciones valorativas universales "mandadas a tierra" por un solo cable blanco: el representado por la llamada "conciencia ética". Es la "autoconciencia", esa que produce como resultado lo que llamamos "responsabilidad": la responsabilidad, sea pública o privada; colectiva o individual; histórica o, para los creyentes en otro mundo, transcendental.
Transcendental lo fue tal conciencia moral para los tres filósofos del grabado; especialmente trágica-religiosa para Don Miguel de Unamuno; eminentemente práctica y política para Sócrates, y de modo ético formal universal para Kant.
Estos tres pensadores estarían en total desacuerdo con una conducta puramente utilitaria, ajustada sólo a los limites terrenales de hechos convertidos en datos, y de goces y placeres nihilistas o que terminan con el fin de la vida del cuerpo humano: con su muerte.
IV
Les dejo dos películas:
1) https://www.netflix.com/title/81409238
2) https://www.netflix.com/title/80224060
Más allá del aparente simplismo y banalidad de ambas realizaciones dirigidas al gran público, (muy francesa la primera y muy gringa la segunda), cada una a su modo presentan el tema filosófico sobre las razones últimas de nuestro obrar como en una "nutshell" filmico-narrativa.
Como decir que quienes produjeron ambas películas mezclaron dos maneras de enfrentar el autoconocimiento socrático sin saber en donde termina lo "normal" y comienza lo patológico, en la primera película, la francesa. Y en la segunda, preguntarse por el sentido último de la vida, o si se vive para morir como muere el protagonista de este segundo film, de un modo nihilista.
¿Hay algo más allá de la muerte? ¿Tiene sentido el dolor humano? ¿Es real la amistad de quien ayuda a otro a que le ponga termino a su vida?
La primera película, con su final inesperado, más parece una parodia esquizofrénica de una vida vivida por puro deseo de goce y amor desmedido a sí mismo, el cual termina en un reciclaje eterno de lo mismo.
La segunda película es una especie de "Apología de Sócrates" vivida en una Norteamérica crudamente nihilista. Quien muere huyéndole al terror que le produce el sufrimiento y la muerte es el remedo de Sócrates, pero de uno que se aleja de la vida para quedar como un condenado a repretir "ad nauseam" el script al cual, muy voluntariamente, le acaba de poner un "End".
Bon apetite!
Lmp.20.09.2021

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