google05f93621e7278f20.html PERPLEJISMOS Y SABERES FILOSÓFICOS

miércoles, 23 de marzo de 2016

LIBERTAD DIVINO TESORO



Una verdad irrefutable para el hombre y la mujer –o para ambos en un tercer género- es que todo es relativo.  Protágoras en contra de Sócrates.
No hay nada a qué aferrarse, sea cognoscitivo o valorativo. 

El balsero ético epistemológico está en alta mar; navega a la buena de dios en una balsa inflable y rodeado de tiburones absolutistas.  Va deshidratado por la duda,  y sólo hay en su cabeza ilusiones de libertad pragmatista USAmericana.  

Frente a tanto relativismo ético y epistemológico una única verdad subsiste: somos radicalmente libres, más que iguales o fraternales.
 
Somos –nos creemos ser más bien- libres;  pero los otros, nuestros infiernitos -infiernos e infiernotes- nos esclavizan:  el grupo familiar, la empresa, la escuela, los partidos políticos, las iglesias.  Unos sobre todos los demás:  los dictadores disfrazados de libertadores.

Y nos esclavizan sobre todo las excrecencias doctrinales e ideológicas, las creencias infundadas o no fundamentadas racionalmente.

Detrás y más allá del espejo esmerilado de lo político-social creemos, con fundamentos apoyados en la razón práctica, que existe el reino de la libertad. 
 
Sócrates y Rousseau  a favor de Kant: 

Individuo, libertad ¿y trascendencia?

lmp “miércoles santo” 23.03.2016.

jueves, 10 de marzo de 2016

LOS HIJOS LOCALES DE LOS PADRES FUNDADORES DE LAS CIENCIAS (Y QUE) “HUMANAS”.



…HERMANASTROS DE  “THE BIG LEBOWSKY”, “THE DUDE”.

I

Los padres fundadores de las Ciencias sociales, por algunos llamadas “Ciencias Humanas”,  por sus opositores positivistas, “Ciencias de la Conducta” y por sus venidos a menos historicistas, “Ciencias del Espíritu”, todos sin excepción, hablaron del mundo en que cotidianamente nos desenvolvemos como un mundo con un doble fondo:  uno real, invisible;  y otro irreal, visible;  un mundo de apariencias y otro de idealidades, de esencias puras,  las cuales permitirían la conversión de lo cotidiano en algo especial;  de lo común y corriente en legalidades tecno-científicas (estadísticas).

Análogamente al mundo “ideal no apariencial” descrito por Platón hace más de dos mil años en su “Mito de la Caverna”,  las “ciencias del hombre” –otra manera de llamar a este tipo de disciplinas contemporáneas- frente al mundo de opiniones,  representarían teóricamente el mundo de verdades cognoscibles sólo para quienes se iniciaran en ellas de manera académica o escolar.

Dentro de la cueva del sentido común no ilustrado habitarían  todos los atados de pies y manos “no-académicos”, mirando sombras proyectadas en el fondo del recinto cavernario,  algunos repitiendo frases y reaccionando conforme a quienes (políticos corruptos), pasando por detrás de las espaldas   de los allí apresados,  dictarían el argumento para que la película (socio-económica) continuara,   permaneciendo los secuestrados como actores y espectadores a la vez.

La metáfora es adecuada para describir cómo se ven y se comportan los especialistas en tales disciplinas supuestamente científicas, con las cuales intentan explicar y comprender al ser humano encerrado en esa cueva, para nosotros llamada literalmente “Venezuela”.  "Atrincherados" –el término es caro para algunos de estos  colegas, no precisamente nuestros amigos, ni siquiera en Facebook- detrás de sus títulos universitarios, de sus cargos ganados a pulso y equilibrio de mano y pie izquierdo, escondiéndose detrás de sus negocios y acuerdos políticos-democráticos de cafetín universitario, cuando el país se les vino encima de manera tan “chavista” y sin ellos haberse percatado de tal desbarranco, se refugiaron en algún rincón para guarecerse del desastre nacional -mejor vaguada socialista castro-cubana-. Y  allí, arrinconaditos,  continuaron viendo hacia el fondo de la “caverna Venezuela” a quienes, sin haberse inmutado siquiera,  continuaban  formando parte del show platónico en proyección continuada:  1999-2016.

Es decir,   esos formando parte de esa categoría tan abstracta denominada  “pueblo”.

Los arrinconados y atrincherados, con una lata de refresco en una mano, unos lentes oscuros, y una bata de baño encima, balbuceaban frases con sentido para ellos, como lo hace  en la película de los hermanos Cohen “El Gran Lebowsky”,  “The  Dude”;    sorbiendo la soda  traguito a traguito, para no atragantarse con el mundo que se le vino encima,  cuando aquel “cara’e chino” chavista  le orinó su alfombra.

Los supuestos científicos sociales, todos tan encumbrados, tan tiesos y hieráticos; tan bien hablados y con tanta jerga y jerigonza científicista en sus bocas,  sobre todo esos autodenominados “economistas”, cuando el país se les vino encima  corrieron  al rincón más próximo de la cueva  y actuaron  como un Dude cualquiera.

Lo sabemos quiénes los vemos a cada rato caminado tan orondos yendo de arriba abajo dentro de la cueva. Y  con ellos intercambiamos opiniones en la misma cueva con una “universidad por dentro”;  yo lo sé porque, como el resto de los “Pericos de Los Palotes”, sintiéndome uno  cualquiera de ellos,  sin tener rincón al cual correr debo permanecer viendo la pantalla en la cual se proyecta ese mundo de doble fondo, para mí y mis compañeros de show incomprensible: el verdulero, el “bachaquero”, el “tarifado”, el “patriota cooperante”, el policía "malaparte", el malandro y paremos de contar.

Para todos nosotros “Pericos de Los Palotes” tomando parte en el show,   no para los atrincherados y arrinconados académicos, aterrorizados por el derrumbe del país rojorojito, pero creídos "Scholars supersubdesarrollados" -incluidos sus discípulos- “Doctores de la Ley Universitaria”, que creen saber a qué se debió tal desastre.  Pero  ellos,  habiendo fracasado en sus interpretaciones y explicaciones, aún creen tener todas las respuestas;  platónicas, por supuesto.

La gran interrogante que no logran responder tales “doctos Dudes” es por qué el techo-país se les vino encima, siendo que su tarea era evitarlo;  o hacer que otros, con el poder y las ganas lo hicieran por ellos.

Sin embargo, el país se derrumbó y ahora no saben cómo explicarlo y, por supuesto, menos aún como lo tendrían que reconstruir.  Usando para ello esas disciplinas humanas que dicen manejar tan profesionalmente.

Pero desde el rincón, con una latita de refresco en su mano, con su bata de baño,  sus lentes oscuros y su barbita candado,  cada uno de ellos pronuncia frases sin sentido, teniendo a  su lado el maletincito en donde guardan la bola de Bowling, lista  para que, cuando pase el desastre,  echen  otra partidita con sus secuaces de farra académica.

II

Ayer  me encontré con uno de tales “Dudes”, quien me habló del desastre nacional como si tuviera todas las respuestas ya elaboradas.

Con ciencia y con sabiduría pseudofilosófica, con compañeros de tareas científicas y con publicaciones serias;  no de esas que son panfletarias, esas que se publican en Facebook y no en Blogs de categoría como el suyo y el de los suyos, todos investigadores académicos de postgrado.  Ese que estaba como yo,  trajinando entre escombros burocráticos institucionales chavecistas,  haciendo como si la vida en  la cueva rojarojita todavía fuera normal, al terminar su mandado corrió a esconderse en su rinconcito; a planear su siguiente movimiento explicativo sobre el país que se le vino encima, sorbiendo, mientras tanto,  un poco de refresco virtual-académico.

Y allí estaba, lo vi, musitando frases incomprensibles, sólo  con sentido para él.

Él, convertido en el  “sinsentido Dude”, quien  cree que habla pero quien  sólo balbucea frases sin sentido, allí estaba haciendo como si leyera o, más bien, filosofara.

Y pensar que  a algunos de tales “Dudes”,  habitantes de la misma cueva, los hacen presidentes y miembros de las academias científicas; o embajadores, o miembros de supuestos grupos “arregla-países” que no arreglan nada.  Grupos que como el de este mi “coleguita Dude”, nada podrían arreglar,  pues ni siquiera sus propias vidas han ordenado todavía, aunque ya algunos  hayan comenzado a perder  aquellos kilos de más que los afeaban, cuando los vi por última vez.

Pobre Dude, mirándolo allí arrinconado, con una lata de refresco en la mano;  acurrucado con su bata de baño abierta y desabrochada, y mirando a  través de sus  lentes de sol, daba pena ajena verlo así, pues nada ve. Y  nada podría ver pues todo en ese rincón y en la cueva donde habita, todo  está hoy color de hormiga.

Sólo si pudiera ver, como nosotros,  la pantalla platónica aún  iluminada,  podría quizás preguntarse:

-¿Qué haces aquí Dude, al lado de tanto cretino de sentido común no ilustrado chavecista?

Pero seguro estoy que de hacerse tal pregunta pegaría la carrera aterrorizado,  para guarecerse  en su rinconcito, temblando por la experiencia de un país que se nos vino encima  y  ni él ni nosotros  pudimos evitarlo,  ni mucho menos explicarlo.

Pero el pobre Dude cree estarlo haciendo sin darse cuenta que pronuncia frases sin sentido, propias de un Dude de las ciencias y que humanas, en las cuales -dice él- tiene asignado su rinconcito virtual, en el cual siempre mantiene  su latita de refresco, su bata de baño colgada en el perchero, y sus lentes oscuros sobre su escritorio: tales instrumentos “científico-epistemológicos” allí lo  esperan  siempre.

¡Sorry Dude, perdiste miserablemente  tu tiempo útil científico-académico!

No hay duda, eres “El Big Lebowski”, alias “The Dude”, lo seas vestido de rojo, o ataviado con bata de baño opositora o, por supuesto, "ni-ni". O todo lo contrario.

lmp.  10.03.2016





miércoles, 9 de marzo de 2016

LENGUAJE Y FORMAS DE VIDA POLÍTICA POPULISTA.





De ser cierto lo dicho por Wittgenstein, entonces la manera como hablan los políticos populistas, esos que buscan agradar y adaptarse a la manera  de vivir de la gente que tratan de convencer para que voten por ellos, sería la estrategia política más adecuada para ganar la carrera hacia la silla presidencial.  

De ser cierto, además, lo que dijo Wittgenestein en otro contexto, que la filosofía deja todo como está y es esa su tarea fundamental, estaríamos entonces  en presencia de una realidad realmente preocupante:   

Si la masa que habla una lengua es notoriamente incapaz de manejarla a nivel de los metalenguajes con los cuales se la pudiera  examinar  críticamente, y si esa misma masa es  la que decide a quien llevar a la silla presidencial, entonces   de  ser  convencida mediante la manipulación del lenguaje que habla,   cualquier político medianamente hábil para llevar a cabo tal manipulación podría fácilmente obtener el poder y hacer con éste lo que le viniera en gana. Es decir, usar esa masa como medio para lograr sus fines.  Sería la situación ideal para el ejercicio de un maquiavelismo realmente eficaz y exitoso.   

La manera como el multimillonario Donald  Trump está conduciendo su campaña en USA,  pareciera confirmarlo. 

En nuestro medio los venezolanos vivimos en carne propia -y terriblemente- las consecuencias políticas de lo dicho   por Wittgenstein.  

Estaría por verse si la filosofía debería dejar todo como está o intervenir en tal situación para cambiarla.

lmp. 09.03.2016


domingo, 28 de febrero de 2016

SECTAS Y SECTARISMOS O FUNDAMENTALISMOS.


¿Qué es una secta, a qué se podría denominar una secta?  

Hay muchas definiciones, pero todas ellas coinciden en que basta que se identifiquen  al menos seis rasgos fundamentales para que se pueda afirmar apropiadamente que se está  en presencia de una secta:

jueves, 18 de febrero de 2016

ANARQUISMO CON CHARRETERAS, O EL FIN DE UNA ENSOÑACIÓN “SUCI(A)LISTA”.



"Como Sartre hizo ver muy bien con su analisis fenomenológico del cansancio del montañero, éste, cuando se cansa, 'cede' siempre al cansancio, 'se entrega' a él.   También todo ciudadano ha 'cedido',  se ha 'entregado';  pues, cuando menos, ha acatado el poder injusto". 
 Jose Luis Aranguren. "Ëtica y Política."


En su libro “Ética y Política” el Maestro José Luis Aranguren encuentra similitudes sorprendentes entre el anarquismo “revolucionario” y la aparente posición neutra de los militares “institucionalistas”.   A esta última postura la llama “burguesismo apolítico”. 

domingo, 14 de febrero de 2016

¿”POOL GENÉTICO” O APRENDIZAJE SOCIAL? LOS CASOS KANDINSKI Y KACZYNSKI

Sus apellidos suenan para nuestros oidos latinos casi igual; pero  sus mentes, ambas calenturientas, se salieron  de lo normal dentro de la sociedad que los vio nacer y crecer.  Ambos estarían ubicados en uno de los  extremos de una curva de distribución poblacional  “normal”.  Los dos  fueron  diagnosticados anormales: sin razón,  no cuerdos, dementes, locos. 
A uno su locura lo llevó a ser artista y a crear obras que perduraron, y por las cuales lo admiramos.  Ese fue un auténtico creador de arte que cambió la historia de la estética de su tiempo.
El otro, un científico brillante, egresado de una universidad de élites, terminó siendo odiado, y condenado a cadena perpetua.
Ambos han sido admirados de diferente forma.  A uno, el artista, de manera explícita;  al otro muy secretamente.
Para uno, nuestra  conciencia “correcta” busca explicaciones y concluye –como correspondería a la   “gente normal”, común y corriente-  que su locura fue hasta cierto punto “buena” ya que  se  emparenta con el genio estético. Tal  "conciencia correcta” termina por admirar su creatividad artística.
Con respecto al otro, lo inconsciente oculta lo que esa misma persona “normal”, común y corriente considera tabú y de lo cual, de manera explícita, nunca  podría emitir un juicio positivo: la locura criminal. 

-Ese otro, ese loco y terrorista,  recibió su merecido, decimos de la boca para afuera, todos los que nos consideramos “normales”;  pero por dentro, muy adentro, sabemos que en un rinconcito de nuestra “alma perversa” arde una llamita de  admiración.
Uno rompió cánones por todos aceptados, de manera disciplinada y ajustada a sus aprendizajes sociales, y creó algo que llegó a ser igualmente aceptado y admirado.  El otro, solo, y de manera solitaria quiso romper cánones pero de manera absoluta y a contracorriente, mediante la destrucción misma de la sociedad que le educó supuestamente para que la sostuviera y defendiera.  Creando cánones con los mismos cánones que le  fueron enseñados;  parámetros para romper con todo lo que  aprendió, y por qué y para qué hacerlo. Resultado:  un manifiesto aparentemente “loco” en contra de la sociedad industrial, sea capitalista, socialista o “neutra”.
Uno se apellida Kandinsky, el otro  Kaczynski. 
Ambas letras  “K” inician apellidos que suenan casi igual,  pero cuya aparente homofonía distorsiona infinitamente ambas palabras con una disonancia semántica y significativa al pronunciarlas dentro del contexto socio-histórico en que ambos tipos  psicológicos nacieron, crecieron y -cada uno a su modo- sufrieron las consecuencias de sus actuaciones “socio-psico-institucionales”.
No siempre locura y genialidad caminan agarradas de la mano, como no todo lo que aceptamos y admiramos en otros que consideramos extraordinarios, es resultado  de la genialidad creativa.  Sea en el arte o en la ciencia; pero por igual en la filosofaría o en la política. 
Hay genios de genios, y hay locos de locos.
Pero un real genio-loco, ¿crea humanidad o la destruye?  ¿Ha de destruir para crear?
Una cosa pareciera ser  cierta:  el sostén y mantenimiento del status quo muy pocas veces  ha sido defendido y sostenido por genios-locos ajustados a lo establecido, sean artistas, científicos, filósofos o políticos.  Todos sin excepción han arremetido, sin miedo ni piedad, en  contra de la  sociedad que los educó y sostuvo;  y que esperó de  ellos la defensa, la comprensión y asimilación de los  valores por todos los “seres normales”  defendidos y establecidos como sacrosantos. En particular  por las instituciones que cobijaron a esos genios locos tan  amorosamente.
A Kandisnki le esperaba la fama y al otro, a Kaczynski,  la muerte segura  a buen resguardo en una prisión norteamericana. El primero fue un creador, el segundo un destructor.
¿Misterios de la genética, o resultados fallidos o exitosos de ese experimento que a cada instante se repite en ese gran laboratorio que llamamos “sociedad”?

lmp. 14.02.2016

sábado, 13 de febrero de 2016

CULTO HEGELIANO-MARXISTA A LA PERSONALIDAD VATICANO-SOCIÉTICA.

Para Hegel el sujeto como individualidad temporal consciente, al ser “engullido” históricamente por el Espíritu Absoluto, se trasformaría (tran-substanciaría) en su contrario disolviéndose como individuo,  y pasando a ser otra entidad metafísica.   Mientras tal proceso llega a su culmen, la historia debe “molerlo” a la vez que disuelve  toda manifestación temporal y espacial de su creaciones:  su vida natural, sus invenciones tecno-científicas,  artísticas, religiosas y sobre todo políticas.

La  "Lógica", la  "Fenomenología" y la "Enciclopedia",  son los libros sagrados de la biblia hegeliana, a ser repetidos  por sus seguidores ideológicos.

Marx adopta a Hegel y le da la vuelta sometiendo el individuo a las determinaciones de la materia y su progreso histórico económico;  de nuevo el individuo y su individualidad ahora si que es realmente  molido,  triturado,   hecho añicos o “polvo cósmico” (expresión cara al “Eterno” Chávez vene-cubano) para dar paso, como un sino legal-científico,   al hombre nuevo  revolucionario (sic). 

Para lograrlo debería disolverse  la institución más perversa creada por el ser humano viviendo en sociedad:  la propiedad privada de los medios de producción, y sus alargamientos ideológicos más  pervertidos:  la iglesia institucional, y sobre todo el Estado político-económico.

Nada de eso ocurrió  durante el tiempo que se puso a prueba el socialismo como transición política y económica  al comunismo. 

La Unión Soviética resultó ser  el experimento fallido del socialismo real.  Y a tal fallo definitivo lo condujo Stalin, quien sucediendo y apropiándose  de lo hecho por Lenin, montó un Estado terrorífico comandado sólo por él,  encumbrado como un dios, o como un real "Espíritu Absoluto" hegeliano-marxista, pero enano o afectado de “enanismo filosófico”.

¡Y es que Stalin quiso ser hasta filósofo!

Una aberración histórica desde luego. Tanto como el castrismo-chavecista venecubano.

Pero una aberración materialista y supuestamente atea tan igual -o menos terrible-   que la  de la iglesia institucional milenaria, Romano-Vaticana.  En ella "EL Absoluto" pasa  terrenalmente a ser eterno (sic), y la transición no es a ningún socialismo futuro puesto a prueba en el presente;   es decir, hecho  transitorio,  para alcanzar en esta tierra el comunismo utópico presente. No.  El crsitianismo vaticano predica -aunque lo niegue-  la eternización de los males  terrenales, con sus sistema eterno capitalista, y la esperanza en la eternidad como “tiempo-sin tiempo” (sic)  de liberación definitiva eterna de los "olvidados de esta tierra".

Es, en definitiva,  hegelianismo puro y simplificado, "decafeinado" vaticanamente para consumo masivo, latinoamericano y africano sobre todo.

Deberían saberlo y en ello reflexionar esos que creen que con los viajecitos globalizados de Pancho-Papa se mejorará la humanidad y,  sobre todo,  esta Latinoamérica tan sufrida por tanto utopista-oportunista político,  incluidos Arzobispos y cardenales y sus testaferros espiritualistas: 
 

los curitas de “pueblos-grandes” pre-capitalistas (nuestros paisitos), que sin fe, como el personaje “Don Manuel, Bueno y Martir”,  de Unamuno, siguen dando sus Misas sin creer en ellas.


lmp 13.02.2016

jueves, 11 de febrero de 2016

ENTRE MODELOS EPISTEMOLÓGICOS TE VEAS PSICÓLOGO Y PSIQUIATRA.


 ¿La razón? Al parecer es más fácil estudiar a los individuos, pues creemos que siendo uno de ellos, podríamos tener acceso privilegiado a su subjetividad. Pero eso es palmariamente erróneo.

Creerlo sería análogo a interpretar el montón de arena a partir del grano de arena que tenemos sobre la palma de la mano.

La reducción de lo histórico-social a lo individual es una trampa metodológica en la cual muchos psicólogos caen sin darse cuenta. Abundan, por ejemplo, las descripciones, ensayos, crónicas, etc., sobre el liderazgo y la administración del poder político que ilustran de manera muy didáctica lo dicho por Berger.  

En ellos se les achacan a un líder las causas de todos los malas sociales, o se dice que la eficacia de su gobierno es el resultado de su mala conducción, que el poder que detentan no es de ellos pues han sido las masas ignaras y creídas (vgr. Chávez, Castro, Perón, Franco, Mussolini, Hitler, etc.), las que han encumbrado a tales fiascos políticos, etc., etc.. 

Pero la "realidad real" es que la  interacción entre el líder como individuo y el grupo es muy compleja, por lo cual no basta con usar un sólo modelo metodológico para explicarla y comprenderla.  Pero tampoco sería  conveniente navegar entre modelos y usar "soluciones epistemológicas eclécticas".

Del develamiento de tal problemática metodológica y epistemológica se ocupan  los filósofos analíticos de las ciencias sociales e históricas. 

Los psicólogos profesionales -incluidos los psiquiatras- harían bien en escucharlos un poquito más, para que dejen de cometer tantos errores de este tipo cuando publican en periódicos sus "devaneos literarios " sobre el comportamiento del individuo en sociedad. 

Y, sobre todo, deberían seguir el ejemplo de Peter Berger: 

Adquirir ilustración filosófica en profundidad;  no simplemente un barniz de manual, alardeando infantilmente frente a sus "lectores-pacientes" ígnaros, al igual que ellos,  de haberse leído -sin entenderlos desde luego- unos cuantos manuales de filosofía escolar o, mejor, "escolástica".

lmp.11.02.2016

miércoles, 10 de febrero de 2016

EL MODELO DE CAJA NEGRA DE LO HUMANO.


 


Quality of life does not depend on happiness alone but also on what one does to be happy. If one fails to develop goals that give meaning to one’s existence, if one does not use the mind to its fullest the good feelings fulfill just a fraction of the potential we possess. A person who achieves contentment by withdrawing from the world “to cultivate his own garden” like Voltaire’s Candide, cannot be said to lead an excellent life. Without dreams, without risks, only a trivial semblance of living can be achieved.

Mihaly Csikszentmihalyi  



Lo que en la actualidad, ya desde hace varios años, se ha dado en denominar “psicología positiva” es el resultado de la adopción, a nivel global, de una escuela psicológica que se impuso desde los años cincuenta del siglo pasado en contraposición con otras corrientes psicológicas.  Me refiero al conductismo o behaviorismo. 

Partiendo de una concepción de la psicología como una ciencia natural moldeada bajo la influencia de la física, el conductismo se impuso de manera relevante  en el campo educativo y de la comunicación de masas, y muy particularmente en el periodismo,  la publicidad y el manejo de las relaciones interpersonales a nivel empresarial. 

El conductismo es un epifenómeno del capitalismo avanzado, y podríamos decir que se desarrolló como la búsqueda de  justificación, a nivel individual, de lo que ya a nivel social se había impuesto como un género de vida: la sociedad mercantil o de consumo masivo.  Se impuso ayudado por estas circunstancias, pero se mantuvo siempre expuesto al  conflicto con otras tendencias epistemológicas que consideraban a la misma psicología como una disciplina no científica en el sentido behaviorista,  sino más bien como un campo de estudio de la realidad humana  muy complejo que debería ser estudiado de manera  interdisciplinaria.

La realidad humana es compleja y en ella  confluyen múltiples factores que  jamás podrían ser reducidos a unos pocos datos sensoriales manipulados cuantitativa y experimentalmente,  sin el riesgo de tergiversar su misma naturaleza;  es decir el ser humano mismo como objeto de estudio científico desborda las pretensiones de objetividad científica.   Tal sería la creencia fundamental de casi todas esas psicologías opuestas al conductismo y que de manera general denominaremos con la expresión  “psicologías humanistas”.

Debido a la necesidad de simplificarlo todo, pero muy especialmente el mundo de las relaciones sociales, el conductismo se mostraba como una solución ideal para resolver ese “rollo” filosófico (quandary) que es el ser humano mismo, en relación con su propia identidad y en relación con la identificación del individuo con el grupo de referencia al cual estuviera adscrito por su socialización primaria.

Las tesis fundamentales del conductismo las desarrolló su creador contemporáneo B. J.  Skinner para quien el hombre no tiene nada por dentro, sino que se le podría interpretar como  una caja negra en la cual entran “imputs”: estímulos,  y salen “outputs”: respuestas.    A ella le llegan y en ella se almacenan los estímulos provenientes del exterior; y de ella salen respuestas que se convertirán en movimientos corporales o cerebrales, que se denominan “conductas”.

Hay una conducta motora como la hay mental;  hay conductas sociales como las hay individuales. Existen  conductas morales,  religiosas, educativas, políticas,  empresariales, etc.  Es decir, el ser humano es lo que de él se muestra a los otros mediante la exhibición de movimientos corporales interpretados como conductas.  Sus acciones, por significativas que pudieran parecernos, siempre se podrían reducir a “behaviour” con el fin explícito de ser estudiadas, y replicadas experimentalmente.

La visión de lo humano reducida a un modelo tan simple sirvió como modelo ideal para estudiar, sobre todo,  los procesos de enseñanza y aprendizaje formal llamado “educación” en su manifestación  escolar.  Sobre ese modelo se desarrolló, igualmente,  el estudio de la educación como una disciplina científica, que se apoyaba fundamentalmente en la  psicología conductista como su disciplina fundamental.  En el terreno de la evaluación de los aprendizajes escolares el conductismo prendió y creció como un árbol muy robusto. Igualmente en el campo de las tecnologías educativas y la administración escolar.

Pero igualmente el conductismo resultaba ser  ideal para interpretar las relaciones interpersonales en la empresa y los negocios, y sobre todo para controlar y manipular acciones y reacciones a nivel publicitario, mediante el control conscientemente planificado de lo que le entrara a la caja negra de las masas,  y lo que de ella saliera como respuestas de consumo grupal o colectivo, fuesen alimentos o ideologias. 

Sólo estimulaciones y reacciones físicas o corporales, a eso queda reducida la acción humana en manos de Skinner, su creador.  Y fue así, pues  sólo la conducta manifiesta   podía ser objeto de control y medición experimental.  Lo otro, lo no visible, eso a lo cual se le dio el nombre de “alma” o “espíritu”, no podía ser reducible a conducta, y por tanto no  podría existir científicamente; es decir, ser observado de manera positiva, o como un hecho social objetivo.  Tales entelequias tenían, por la necesidad misma de la ciencia de la psicología  contemporánea interpretada como una extensión de la Fisica, que ser dejadas de lado debido a los fines perseguidos: el estudio objetivo, metódico y experimental del funcionamiento sin roces de la máquina corporal,  a la cual quedaba reducido el aspecto espiritual o mental del ser humano.

Pero en realidad el modelo conductista es en extremo simplista con relación a lo que somos realmente.

Trabajando con los estímulos y sus respuestas, todo lo que importa para un investigador conductista  es lo que entra y sale de la caja negra: o placer  o dolor. Y lo que refuerza, neutraliza o elimina, igualmente, el placer o el dolor detectados como “imputs”.  Si en la caja negra  entra dolor y sale dolor, eso no sería  deseable, a menos que fuese  “normal” lo deseado como no placentero. Eso produciría insatisfacción y debería ser suprimido.   El  placer de salida debería  negar, entonces, el dolor de entrada en la caja negra, para que se produjera la  “satisfacción denominada, erróneamente en nuestra opinión, “felicidad”.

La felicidad se interpretaría conductualmente, entonces,  como un sentir placentero, o como un sentirse bien y a gusto con uno mismo en el entorno en el cual la vida individual se desarrolla.  Sentirse bien con uno mismo es interpretado como sentirse sin dolor suprimiéndolo o evadiéndolo.  Siempre el beneficio de lo propio ha de sobre-determinar el dolor causado por lo que no nos beneficiaría en última instancia. Sólo así se podría “ser feliz”.

La búsqueda del equilibrio que favorezca  las reacciones de salida en forma de placer es entonces  el fin último del modelo conductista de control de las acciones humanas. Aquí radica el sentido del término “felicidad” interpretado por un investigador conductista. 
   

Para Skinner la felicidad no podría interpretarse de otro modo sino como búsqueda de placer y huida del dolor, de ahí el título de uno de sus libros: “Mas allá de la libertad y la dignidad”.  Como una idea trascendental,  como una  esencia pura o no posible de ser reducida a lo mensurable o experimentable, el término “felicidad” carecería de toda significación. 

Quien acepte este modelo antropológico-filosófico y lo use en la práctica terapéutica, educativa escolar  o de “coaching”,  pondrá todo su interés en buscar que el paciente, estudiante o el “coached” se salga de sí mismo, para que controle el ambiente que lo rodea, evitando así que en su caja negra entren estímulos no placenteros, y de ella salgan reacciones que lo desajusten con relación a su entorno.   La homeostasis vital es interpretada, por consiguiente, como el equilibrio entre lo que entra, dolor, y lo que sale, placer;  este último es siempre posible de ser acrecentado por un reforzamiento operante. Y el dolor, por definición metodológica, siempre ha de ser controlado y reducido al mínimo, o de ser posible  extinguido mediante técnicas y métodos de control físico-corporal sobre todo.

El modelo conductista ha tenido un éxito inusitado en el campo educativo-escolar y en el de la publicidad masiva. Su éxito a nivel de terapia psicológica ha sido igualmente impresionante. Lo que se ha dado en llamar “bihaviour modification” es una manera muy efectiva de extinguir condicionamientos conductuales no  deseables, como el fumar por ejemplo.  La terapia calificada de  cognitiva es una variante de este tipo de “ayuda psicológica” conductista.

Pero ha sido en el  campo neuro-científico en donde el conductismo metodológico ha sido empleado con un rigor y fidelidad científica que habría dejado atónito al mismo Skinner.
 
Las neurociencias son disciplinas que estudian el comportamiento humano  modeladas a imitación de las ciencias físico-naturales.  Parten  del supuesto de que al ser humano  hay que estudiarlo biológica y físicamente.  Toda la terminología que no sea operacional, o posible de ser traducida al lenguaje del comportamiento corporal,  ha de ser desechada por inútil experimentalmente interpretada.

La  ciencia que estudia al ser humano ha de ser ciencia positiva;  de ahí que los neurocientíficos actuales sean  radicalmente reduccionistas, experimentalistas y objetivistas. 

El modelo de caja negra skineriano tuvo, entonces,  un éxito innegable en el campo de las neurociencias; es ese  el modelo científico   que domina y al cual se ajustan todos los estudios de la conducta humana entendida como un epifenómeno del  organismo biológicamente explicado,  en particular del cerebro y su “alargamiento” corporal masivo:  el sistema nervioso.
 
Los otros modelos que interpretan la realidad humana como algo más que cuerpo y reacciones fisiológicas,  pertenecerían al pasado y estarían ya,  felizmente para la ciencia positiva,  superados hoy mediante la aparición y desarrollo de las neurociencias. 
 
Hasta aquí la historia de la psicología científica y su conversión en psico-neurociencia ha sido sumamente exitosa. Y lo será y seguiría siendo así, de no existir otras  tendencias que interpretan de manera radicalmente diferente  el mismo fenómeno de lo humano. Dicahs tendencias humanistas,  con igual derecho que el conductismo, buscan  dar otras explicaciones e interpretaciones del fenómeno humano. 

Abundan hoy los estudios interdisciplinarios que muestran la simplificación del modelo de la caja negra skineariana,  tan eficiente cuando se trata de estudiar el sistema neuronal y acciones y reacciones  simples como sería  el movimiento de los ojos ante estimulaciones visuales en forma de barras o puntos en una pantalla iluminada.  Y sobre todo,  cuando tales estudios se hacen partiendo de la homologación entre el cerebro humano y el de un ratón de laboratorio, por ejemplo.  Si lo que llamamos “ser humano” fuera así de simple el modelo skineriano sería incuestionable.

En definitiva  el modelo conductista  ha sido  sólo una invención simplista y simplificada de lo humano, cuyo fin último ha sido el de  controlarlo mediante métodos empleados por  otros seres humanos, con fines la mayoría de las veces inconfesables. En efecto, en  el terreno terapéutico, educativo y de “coaching” lo que se busca es la eliminación del dolor y la búsqueda de placer ilimitado como el único fin a perseguir en esta vida por quien recibe terapia conductual-cognitiva; el reforzamiento de conductas positivas que ayuden al “lifelong learning” de los escolarizados,  o la búsqueda e éxito y de “felicidad” laboral por parte de quienes sean orientados por un “coach” eficiente.

Pero en general, lo que  se busca en todos estos casos es “ser feliz”, entendiendo por “felicidad” lo que el autor del texto que hemos colocado como epígrafe entiende:

A person who achieves contentment by withdrawing from the world “to cultivate his own garden” like Voltaire’s Candide, cannot be said to lead an excellent life. Without dreams, without risks, only a trivial semblance of living can be achieved. 

Es decir, la búsqueda e un equilibrio entre los imputs y los outputs, pero favoreciendo los outputs con reforzamientos positivos, diría Skinner;  es decir, acrecentando la satisfacción, el placer o el beneficio individual como respuestas efectivas y eficientemente programadas. 

Pero esa interpretación de la “felicidad” no  correspondería, a menos que se  tergiversen  los textos,  a lo que con el uso de tal término entendió  Aristóteles,  e incluso Voltaire, a quien el autor cita. 

La felicidad del   Cándido volteriano  es la de un niño engañado por otros adultos que buscan sus propios intereses como los objetivos inmediatos  a perseguir sin ningún escrúpulo moral.  Es por ello una felicidad falsa pero que podría abrile los ojos al Candido-lector de la obra de Voltarie,  al comprender el  cuestionamiento que hace este pensador crítico de las instituciones sociales y políticas de su tiempo, en particular de las instituciones religiosas.  Todas las muestra el escritor de sátiras morales como organizaciones perversas y pervertidas que tienen como su fin último la manipulación interpersonal buscando acrecentar el placer y reducir el dolor de ciertos individuos egoístas y lujuriosos. 

Voltarie hace todo lo contrario a lo que el autor del epígrafe interpreta  de su obra “Candido”:  cuestiona el  modelo de ser humano como un ser cuasi-animal que responde ciegamente a estimulaciones de su medio político-social fundamentalmente, comportándose como quisieran que lo hiciera los dueños del poder.   

La burla, la sátira, la crítica de curas y pastores, de jerarcas eclesiásticos y políticos se dirigen en la obra volteriana  precisamente al desmontaje de lo que está dentro de la caja negra de tales personajes, y que no querrían   reconocer ni aceptar: su lujuria antes que nada;  su egoísmo, su ambición, su envidia y, en general,  sus placeres desenfrenados. Es decir, todo que es el resultado de  eso oculto y negado por fines experimentales por el conductismo y su modelo de caja negra: el espíritu (alma) humano.

Al contrario de lo que cree el autor del epígrafe, no es volcándose más al exterior como se conseguiría la felicidad sino, al contrario, yendo al interior de la caja negra sin miedo para desarmarla, abrirla y mostrarle al mundo que lo que allí dentro existe no es tan peligroso ni tan amenazante como lo que se creía y por lo cual se creó el modelo skineriano mismo. Al  obrar de ese modo  no se buscaría simplificar lo que es en realidad  esa caja negra y su contenido, sino que,  al revés, se estaría intentando mostrar su complejidad y la dificultad de comprender  lo que ella misma contiene: el misterio de lo humano.
 
Hay que aceptar la vida como es, diría Voltaire. Y para ello no nos queda más remedio que jugar el juego institucional:  familiar, escolar, religioso o político. Pero  ello no implica que al jugar de ese modo debamos creer desde el fondo de nuestra caja negra en lo que le es exterior:  las relaciones interpersonales interpretadas como conductas manipulables psicológicamente, o científicamente. 

Es mucho más lo que somos y lo que es nuestro interior personal. Ese algo más apunta a una realidad no empírica ni positiva:  estética, filosófica, y sobre todo valorativa. En definitiva trascendental.

Que por motivos metodológicos, debido a la asimilación incontrolada del modelo naturalista,  la psicología se haya transformado irresponsablemente en  una tecnología de manipulación y control de la conducta, podría aceptarse como un sino que es consecuencia del  avance de los métodos de estudio experimental de lo humano; pero no por ello se habría de admitir necesariamente como válida universalmente, la antropología metodológica conductista como modelo incuestionable de lo que somos. Es decir, considerar como absolutamente válido  el  modelo de caja negra, de entradas y salidas, de placeres y dolores,  y su incremento y decrecimiento, estadística y experimentalmente controlados; aceptar que somos, en última instancia, maquinas hechas para vivir como palomas o ratones de laboratorio en lugar de seres humanos con una algo interior que transciende lo orgánico-corporal.

lmp. 10.02.2016


lunes, 1 de febrero de 2016

EL SUFRIMIENTO ANIMAL: UN DIÁLOGO FENOMENOLÓGICO-ANALÍTICO




Philolmo, Elgurúdeloscuadernos, Tolosasomadoreflexivo.



- Hace algunos meses discutí sobre este tema con una "amante de los animales". Ella defiende enérgicamente que los animales sufren incluso argumenta con supuestas pruebas científicas sobre este supuesto. En ese momento le dije que sólo se podría hablar de sufrimiento en términos humanos, ya que sólo estos le dan sentido al significado de este "padecimiento". Ella me calificó de insensible, retrógrado, inhumano, incluso cuestionó el amor y aprecio que tengo por mi hija, equiparándola incluso con una mascota (animal), para lo cual le mencioné que no se podía tampoco hacer una comparación de esa naturaleza puesto que el ser humano no es un animal y no se pueden equiparar.  Desde esa ocasión esta chica me aborrece.

Elgurúdeloscuadernos:

-Revisa este link,  podría interesarte:


Philolmo:

-A partir de ello, me quedé con la espinita de preparar un argumento de refutación para este tipo de temas, en el que es muy frecuente en estos días hablar no sólo del sufrimiento animal, sino de la conciencia animal, para lo cual me basé en la fenomenología de la conciencia de Husserl a la luz de Sartre:

1. El ser de la aparición según Berkeley, es su aparecer.
2. Para fundar el sufrimiento, éste debe tomarse de algún modo de comportamiento de un ente, el cual soy-cada-vez-yo, que es el momentum en el que el sufrimiento puede aparecer.
3. Al ser-cada-vez-yo, establezco que al hablar de que yo-cada-vez-sufro, es porque soy conciente de que sufro. El sufrimiento aparece ante la conciencia. En este sentido, ¿puede establecerse un "conocimiento" de sufrimiento?
3. ¿Cuál es el ser del conocimiento? El ser del conocimiento no puede ser medido por el conocimiento.
4. Para fundar el conocimiento, debemos fundar el ser del conocer, fuera del conocimiento (transfenomenalidad ó ser transfenoménico).

Luego hice los siguientes esquemas













Philolmo :

-Pienso que si se puede hablar de una "conciencia animal" dado que si se capta que el animal PERCIBE, pero de eso a pretender atribuir en este tipo de conciencia (no cognosciente ni trascendente) la "cualidad" de sufrir, pienso que ya ahí está implicado el ser del sujeto en tanto que ser transfenoménico, condición que sólo se da en un ser que reúna en sí la trinidad percipere-percipi-percipiens (noesis-noema-ser del sujeto en tanto que ser transfenoménico).  Y como dice Wittgenstein, en efecto, no se puede hablar de un conocimiento de sufrir, puesto que el conocimiento sólo es aplicable a objetos y no a "estados de ser" como es el sufrir.

Elgurúdeloscuadernos:

-¿Y que tal el "sufrimiento"? ¿es un objeto, de qué tipo? "Sé" que sufro, p, es diferente a 'Sé' que mi perro sufre', si y sólo si sufre' q, en el sentido de "sufrir" como lo muestra una conducta observada denominada "aullar". Entonces si mi perro aulla, sé que sufre. "Sé" = creo que x.  ¿Ese "saber" es de qué tipo, y su objeto de qué "naturaleza óntica" = tiene referente? "El objeto de observación debe ser algo más allá de de mi observación" dice Wittgenstein. ¿Qué? "Una esencia", respodnería Husserl". ¿Tiene sentido esta última afirmación? ¿un sinsentido verbal o una tautología?

Tolosasomadoreflexivo :

-Los felicito, caballeros. Un diálogo de calidad que sería menester divulgar. Concepciones de calidad. Digamos que este comentario mío es un apunte muy desentonado de alguien que los ha leído. No tiene importancia. Vivimos en tiempos con actitudes hiperbudistas, hipercristianas, por decirlo de manera llamativa, absurdamente obsesionadas en que nadie ni nada debe sufrir. No sé qué sea más peligroso: el mito que aborrece los mitos, la Ilustración, o satanizar el dolor. Satanizar el dolor es propiciar ser unos debiluchos que primero preferirían padecer una esclavitud indolora que una condición libre algo dolorosa. Cuántos países latinoamericanos a pique y solo porque no hay hambrunas extremas, no hay el dolor más inaceptable socialmente, no hay acciones en serio contra los mediocres encumbrados. Bueno. Un enfoque de varios que se podrían hacer.

…

¿Continuará ?