…HERMANASTROS DE “THE BIG LEBOWSKY”, “THE DUDE”.
I
Los padres fundadores de las Ciencias sociales, por algunos llamadas “Ciencias Humanas”, por sus opositores positivistas, “Ciencias de la Conducta” y por sus venidos a menos historicistas, “Ciencias del Espíritu”, todos sin excepción, hablaron del mundo en que cotidianamente nos desenvolvemos como un mundo con un doble fondo: uno real, invisible; y otro irreal, visible; un mundo de apariencias y otro de idealidades, de esencias puras, las cuales permitirían la conversión de lo cotidiano en algo especial; de lo común y corriente en legalidades tecno-científicas (estadísticas).
Análogamente al mundo “ideal no apariencial” descrito por Platón hace más de dos mil años en su “Mito de la Caverna”, las “ciencias del hombre” –otra manera de llamar a este tipo de disciplinas contemporáneas- frente al mundo de opiniones, representarían teóricamente el mundo de verdades cognoscibles sólo para quienes se iniciaran en ellas de manera académica o escolar.
Dentro de la cueva del sentido común no ilustrado habitarían todos los atados de pies y manos “no-académicos”, mirando sombras proyectadas en el fondo del recinto cavernario, algunos repitiendo frases y reaccionando conforme a quienes (políticos corruptos), pasando por detrás de las espaldas de los allí apresados, dictarían el argumento para que la película (socio-económica) continuara, permaneciendo los secuestrados como actores y espectadores a la vez.
La metáfora es adecuada para describir cómo se ven y se comportan los especialistas en tales disciplinas supuestamente científicas, con las cuales intentan explicar y comprender al ser humano encerrado en esa cueva, para nosotros llamada literalmente “Venezuela”. "Atrincherados" –el término es caro para algunos de estos colegas, no precisamente nuestros amigos, ni siquiera en Facebook- detrás de sus títulos universitarios, de sus cargos ganados a pulso y equilibrio de mano y pie izquierdo, escondiéndose detrás de sus negocios y acuerdos políticos-democráticos de cafetín universitario, cuando el país se les vino encima de manera tan “chavista” y sin ellos haberse percatado de tal desbarranco, se refugiaron en algún rincón para guarecerse del desastre nacional -mejor vaguada socialista castro-cubana-. Y allí, arrinconaditos, continuaron viendo hacia el fondo de la “caverna Venezuela” a quienes, sin haberse inmutado siquiera, continuaban formando parte del show platónico en proyección continuada: 1999-2016.
Es decir, esos formando parte de esa categoría tan abstracta denominada “pueblo”.
Los arrinconados y atrincherados, con una lata de refresco en una mano, unos lentes oscuros, y una bata de baño encima, balbuceaban frases con sentido para ellos, como lo hace en la película de los hermanos Cohen “El Gran Lebowsky”, “The Dude”; sorbiendo la soda traguito a traguito, para no atragantarse con el mundo que se le vino encima, cuando aquel “cara’e chino” chavista le orinó su alfombra.
Los supuestos científicos sociales, todos tan encumbrados, tan tiesos y hieráticos; tan bien hablados y con tanta jerga y jerigonza científicista en sus bocas, sobre todo esos autodenominados “economistas”, cuando el país se les vino encima corrieron al rincón más próximo de la cueva y actuaron como un Dude cualquiera.
Lo sabemos quiénes los vemos a cada rato caminado tan orondos yendo de arriba abajo dentro de la cueva. Y con ellos intercambiamos opiniones en la misma cueva con una “universidad por dentro”; yo lo sé porque, como el resto de los “Pericos de Los Palotes”, sintiéndome uno cualquiera de ellos, sin tener rincón al cual correr debo permanecer viendo la pantalla en la cual se proyecta ese mundo de doble fondo, para mí y mis compañeros de show incomprensible: el verdulero, el “bachaquero”, el “tarifado”, el “patriota cooperante”, el policía "malaparte", el malandro y paremos de contar.
Para todos nosotros “Pericos de Los Palotes” tomando parte en el show, no para los atrincherados y arrinconados académicos, aterrorizados por el derrumbe del país rojorojito, pero creídos "Scholars supersubdesarrollados" -incluidos sus discípulos- “Doctores de la Ley Universitaria”, que creen saber a qué se debió tal desastre. Pero ellos, habiendo fracasado en sus interpretaciones y explicaciones, aún creen tener todas las respuestas; platónicas, por supuesto.
La gran interrogante que no logran responder tales “doctos Dudes” es por qué el techo-país se les vino encima, siendo que su tarea era evitarlo; o hacer que otros, con el poder y las ganas lo hicieran por ellos.
Sin embargo, el país se derrumbó y ahora no saben cómo explicarlo y, por supuesto, menos aún como lo tendrían que reconstruir. Usando para ello esas disciplinas humanas que dicen manejar tan profesionalmente.
Pero desde el rincón, con una latita de refresco en su mano, con su bata de baño, sus lentes oscuros y su barbita candado, cada uno de ellos pronuncia frases sin sentido, teniendo a su lado el maletincito en donde guardan la bola de Bowling, lista para que, cuando pase el desastre, echen otra partidita con sus secuaces de farra académica.
II
Ayer me encontré con uno de tales “Dudes”, quien me habló del desastre nacional como si tuviera todas las respuestas ya elaboradas.
Con ciencia y con sabiduría pseudofilosófica, con compañeros de tareas científicas y con publicaciones serias; no de esas que son panfletarias, esas que se publican en Facebook y no en Blogs de categoría como el suyo y el de los suyos, todos investigadores académicos de postgrado. Ese que estaba como yo, trajinando entre escombros burocráticos institucionales chavecistas, haciendo como si la vida en la cueva rojarojita todavía fuera normal, al terminar su mandado corrió a esconderse en su rinconcito; a planear su siguiente movimiento explicativo sobre el país que se le vino encima, sorbiendo, mientras tanto, un poco de refresco virtual-académico.
Y allí estaba, lo vi, musitando frases incomprensibles, sólo con sentido para él.
Él, convertido en el “sinsentido Dude”, quien cree que habla pero quien sólo balbucea frases sin sentido, allí estaba haciendo como si leyera o, más bien, filosofara.
Y pensar que a algunos de tales “Dudes”, habitantes de la misma cueva, los hacen presidentes y miembros de las academias científicas; o embajadores, o miembros de supuestos grupos “arregla-países” que no arreglan nada. Grupos que como el de este mi “coleguita Dude”, nada podrían arreglar, pues ni siquiera sus propias vidas han ordenado todavía, aunque ya algunos hayan comenzado a perder aquellos kilos de más que los afeaban, cuando los vi por última vez.
Pobre Dude, mirándolo allí arrinconado, con una lata de refresco en la mano; acurrucado con su bata de baño abierta y desabrochada, y mirando a través de sus lentes de sol, daba pena ajena verlo así, pues nada ve. Y nada podría ver pues todo en ese rincón y en la cueva donde habita, todo está hoy color de hormiga.
Sólo si pudiera ver, como nosotros, la pantalla platónica aún iluminada, podría quizás preguntarse:
-¿Qué haces aquí Dude, al lado de tanto cretino de sentido común no ilustrado chavecista?
Pero seguro estoy que de hacerse tal pregunta pegaría la carrera aterrorizado, para guarecerse en su rinconcito, temblando por la experiencia de un país que se nos vino encima y ni él ni nosotros pudimos evitarlo, ni mucho menos explicarlo.
Pero el pobre Dude cree estarlo haciendo sin darse cuenta que pronuncia frases sin sentido, propias de un Dude de las ciencias y que humanas, en las cuales -dice él- tiene asignado su rinconcito virtual, en el cual siempre mantiene su latita de refresco, su bata de baño colgada en el perchero, y sus lentes oscuros sobre su escritorio: tales instrumentos “científico-epistemológicos” allí lo esperan siempre.
¡Sorry Dude, perdiste miserablemente tu tiempo útil científico-académico!
No hay duda, eres “El Big Lebowski”, alias “The Dude”, lo seas vestido de rojo, o ataviado con bata de baño opositora o, por supuesto, "ni-ni". O todo lo contrario.
lmp. 10.03.2016












