google05f93621e7278f20.html PERPLEJISMOS Y SABERES FILOSÓFICOS

viernes, 20 de marzo de 2015

HORRORES DE LA HISTORIA UNIVERSAL Y CLAROS-OSCUROS LOCALES DE LO HUMANO: LA TRAGICÓMICA REALIDAD VENE-CUBANA.




1.  Dos autores, en vida,  muy diferentes, se nos muestran hoy estrechamente unidos por intereses profundamente existenciales.  A ambos preocupaban tres aspectos fundamentales que están en la raíz de nuestra condición humana universal, y que por ello muestran su importancia  más allá de cualquier frontera física o cultural: 

a) El interés por la historia local y biográfica que los impulsó a buscar en la propia experiencia, la presencia de lo que es común a otros seres humanos, o a muchos representantes del género humano, por diferentes que pudieran parecer, vistos racial, económica, ideológica, política o  culturalmente. 

b) El interés por narrar su propia historia, y no sólo “echar” sobre ella un “cuento” particular y autobiográfico.  Es decir, aprender a dilucidar en el caso singular, imaginado y recreado subjetivamente, lo universal y perenne que se nos impone como un fondo transcendente de enseñanza moral y educativa, que nos sirve para enfrentar y confrontar los horrores del presente, sobre todo los de tipo político, hoy como ayer, globales o trans-nacionales o trans-culturales.  

c) El interés por el pasado y su narrativa histórica, pero con un objetivo claro en mente: extraer de ese pasado las enseñanzas filosóficas necesarias para comprender el presente y ver en éste las posibilidades futuras y trans-temporales. 

2.  A ambos pensadores, auténticos filósofos,  les llamaba la atención lo grandioso, lo bello, lo verdadero, lo magnífico y perenne.  

Y por ello, en lo horrendo supieron entrever, como a través de la niebla vemos la magnificencia de un gran monte, lo que de bueno y estéticamente valioso adorna nuestra condición humana.  A ambos pensadores emparenta una actitud vital-existencial que les producía admiración y sobrecogimiento: el ver que por muy tenebroso que se nos muestre el futuro, mirando hacia el pasado siempre se podrán extraer lecciones de valor permanente y trascendental con respecto a lo accidental, contingente, efímero, pasajero, o intranscendente;  como siempre lo ha sido, lo es y lo será lo que nosotros, como humanidad global, mostramos de malo, feo, perverso y sobre todo obsolescente.

3.  Nos referimos a Walter Benjamin y a Karl Jaspers. 

A Benjamin esa intuición estética a ratos mística, que lo llevó a escribir páginas excelsas de penetración en lo absoluto de lo humano, no le salvó,  a nivel personal-individual, de poner voluntariamente término a su vida.  

Paradojas de la existencia, diríamos; condicionamientos circunstanciales que a cualquiera podrían poner a prueba.  Lo temporal y efímero ganaron la partida en este caso. 

¿Cómo explicar el fracaso, solo aparente, accidental, de eso que Benjamin intuyó tantas veces como el éxito universal y perenne, frente a los horrores históricos de la vida como especie en este planeta tierra?

4.  Eso intuido produjo en su homólogo Karl Jaspers, al contrario, deseos de más vida, en lugar de quitarse la vida. En su caso le dieron fuerzas para querer permanecer en lugar de desaparecer definitivamente.  

Benjamin murió muy joven, habiendo dejado su obra filosófica inconclusa.  Jaspers tuvo tiempo, o supo “sacarle el jugo filosófico”,  a “su” tiempo, como para vivir lo suficiente y buscarle el sentido filosófico profundo a su historia, dentro del marco de la historia universal de la infamia y el horror nazi-fascista.

Ambos pensadores experimentaron los horrores del autoritarismo político, y su amenaza de destrucción de todo lo bueno que hay en el ser humano, y que siempre lo habrá.  Ambos intelectuales fueron vapuleados por sus circunstancias “político-socio-económicas” y supieron sacar lecciones filosóficas adecuadas a la comprensión transcendental de tales “errores históricos”. Si es que dichos “errores” existen. 

A pesar de que en el caso de Benjamin, el error pareciera haberlo destruido, su intuición estético-mística hizo que su desaparición física fuese transcendida por su permanencia supra-temporal, la cual parecería ser  narrada biográficamente por Jaspers en apenas  tres páginas de su “Autobiografía filosófica”, las cuales tituló:  “Idea de una historia universal de la filosofía”.  

De manera profundamente estética concluye su “narrativa histórico-biográfica” haciéndole honor a lo dicho por Benjamin sobre el auténtico narrador de la historia, y no el simple y simplista “cuentacuentos” de caminos.  Leamos con profundo respeto lo dicho por este autor a quien tanto le preocupaban las manifestaciones universales de esa “fiera” que habita cómodamente en todos nosotros, y que al decir de Ortega y Gasset, siempre rugirá amenazante porque somos humanos y no simples animales predadores:

“El trabajo en la historia universal de la filosofía, a que actualmente estoy avocado, ha venido a robustecer una noción que desde que en la década del treinta [1930] me ocupé de la filosofía china ha sido para mí una cosa sobreentendida e incontrovertible […]  que nos hallamos en el tránsito del ocaso de la filosofía europea al otro de la filosofía universal.  En este camino nos quedaremos todos los individuos; [pero] seguirá la marcha hacia un futuro que al lado de perspectivas aterradoras en extremo, exhibe posibilidades espléndidas –hacia el hundimiento, en el cual el individuo, por medio de la filosofía, podrá salvar su dignidad, o hacia la ascensión, para la cual la filosofía creará la conciencia moral sin la cual estará condicionada al fracaso”. Karl Jaspers. “Autobiografía filosófica”.

5.  En la hora presente de este horroroso "chavismo-castro-socialismo-tragicómico” que a todos los venezolanos amenaza con quitarnos lo poco de esa humanidad maravillosa entrevista por estos dos extraordinarios filósofos;  frente a las “soluciones finales chavo-maduristas” hoy asistidas de leyes “habilitantes”  extraordinarias; frente a esta “tragedia socialista bufa”, históricamente ridícula, brillan como soles, -no de generales militares por supuesto- que iluminan nuestro tenebroso futuro, los escritos de Benjamin y Jaspers. 
 
Este último, quien sí que sabía de enfermedades mentales,  pues era un auténtico médico de la psique –no como ese otro, que por estos lados asesinó a una joven, y murió cómodamente instalado  en su casa-, pareciera estarle haciendo “post-mortem”,  no una "autopsia psiquiátrica" (sic), sino una “terapia de salvación eterna” a quien en vida se mereció otro final biográfico:  Walter Benjamin.  

De haberlo leído, quizás, otro hubiera sido el final de ese ser humano que en días pasados fue “suicidado psiquiátricamente” (sic) por este régimen oprobioso;  régimen autoritario  cuya ridiculez es infinita. 

Nos referimos a quien el mandamás “toripollo”, el grandulón castrista “veneco” (venezolano de origen colombiano), quien nos aterra cada vez que abre la boca encadenado a los medios de comunicación de masas, le creó un alias: “el aviador. 

http://www.el-nacional.com/politica/Rodolfo-Gonzalez-pidieron-delatar-Ledezma_0_592140901.html

De él dijo que lo mantenía preso y que estaba cantando como un Pavarotti;  nos referimos a ese a quien, sin respetarle sus derechos como ser humano, los cuales le pertenecían por ser miembro de nuestra especie universalmente digna, envió a su propia muerte “auto-suicidándose” (sic).  

En este caso, el final fue -aparentemente-  el mismo que escogió Walter Benjamin.  

Muy diferente fue el final que pudiera verse como análogo, aunque no lo fue, escogido por otro mártir de este “horror histórico-socio-económico-político-nacional-venecubano”. 
Nos referimos al ya olvidado Franklin Brito. 

http://prodavinci.com/2013/08/30/actualidad/el-caso-de-franklin-brito-a-tres-anos-de-su-muerte-por-pedro-enrique-rodriguez/

Nos referimos a esa  otra víctima "chavo-castrista" quien,  con su decisión de esperar el término de su vida cuestionando y “entrompando” valientemente a quien se creyó un “Superman nietzscheano” revolucionario, el “Mico-mandante”, como lo llaman aún sus correligionarios y secuaces “boliburgueses”, prefirió"morir parado que vivir arrodillado".

El mártir  Franklin Brito, con su “decisión final”,  se acercó  al modelo socrático mostrado por Platón en su “Fedón”. Pero también al modelo de esperanza filosófica que nos ha sido secuestrada “robolucionariamente” (de robo), mostrada por Karl Jaspers. 

Y eso fue así,  aunque “apariencialmente” (Hegel), tanto Benjamin como Brito decidieron no seguir viviendo por voluntad propia,  en lugar de seguir viviendo de manera “indignamente humana” o inhumanamente.

Para Brito,  de manera “chavo-madurista-castrista”.

lmp.

(Ilustraciones nuestras)

domingo, 18 de enero de 2015

LIMITES PARA LO ILIMITADO, AUNQUE SEA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.





(*)http://mondoweiss.net/2015/01/moral-hysteria-charlie 


Conocernos a nosotros mismos, conocer nuestra mente, dice este profesor británico en el campo de la filosofía, es lo que la muerte de los caricaturistas del periódico francés exige de cada uno de nosotros. ¿Hay límites para lo que se considera ilimitado: la “libertad de expresión”? 
Los hay, pero para saber cuáles son la persona que los exige de otros ha de conocerlos en sí misma. Y de ahí que no todo puede ser ridiculizado, hecho sátira o motivo de burla. 

El escritor nos hace considerar como un experimento mental la posibilidad de que las masas, manifestándose a favor de los seres humanos asesinados, confrontaran a un hombre solo, enarbolando una pancarta que les pudiera resultar ofensiva. ¿Actuarían ellos como los fieles defensores de la libertad de expresión que  en ese instante creían serlo, o arremeterían contra ese ser humano, él  solo exigiendo respeto a su derecho para expresarse, y acaso no lo harían en nombre de la libertad de expresión que decían defender? 
Para ser conscientes de tales contradicciones se hace necesario el autoconocimiento. El “conócete a ti mismo” del viejo Sócrates. 
Pero todos sabemos que una cosa es obrar cuando uno está en posesión de uno mismo, y otra cosa bien diferente cuando uno  se siente parte de una masa. 

Sea que defienda o ataque la libertad de expresión, o cualquier otro tipo de libertad. 
El antídoto para no cometer excesos, y tomar decisiones correctas,  es uno y solo uno, parece decirnos este sabio profesor, y se llama reflexión  filosófica la cual se ha de llevar acabo solo, no en masa.

lmp

OoO



 (*) The moral hysteria of Je suis charlie

Brian Klug on January 11, 2015 


I read this on a blog yesterday; it is a version of a claim that has been made over and over again in the last couple of days, lionising Charlie Hebdo: “In its cartoons, Charlie Hebdo did not discriminate. The magazine lampooned all and sundry in its cartoons: racists, bigots, right-wing politicians, the uber-rich, Judaism, Christianity, Islam, and more.” And what does ‘more’ include? More to the point: what does it not include? Did they, for example, lampoon journalists who, in the name of freedom of expression, mock Muslims and Jews regardless of the consequences? Did they, in other words, ever satirize themselves? Apparently Charlie Hebdo has announced it will produce a million copies of its next issue. Will this issue ridicule the scenes of mourning and solemn demonstrations on the grand boulevards of Paris, poking fun at people who raised pens skyward and lit candles in the dark? And why not? Nothing is sacred. Wouldn’t this be just the kind of outrageous act, defying convention and challenging popular ideas of decency, that puts freedom of expression to the test?
Here is a thought experiment: Suppose that while the demonstrators stood solemnly at Place de la Republique the other night, holding up their pens and wearing their “je suis charlie” badges, a man stepped out in front brandishing a water pistol and wearing a badge that said “je suis cherif” (the first name of one of the two brothers who gunned down the Charlie Hebdo staff). Suppose he was carrying a placard with a cartoon depicting the editor of the magazine lying in a pool of blood, saying, “Well I’ll be a son of a gun!” or “You’ve really blown me away!” or some such witticism. How would the crowd have reacted? Would they have laughed? Would they have applauded this gesture as quintessentially French? Would they have seen this lone individual as a hero, standing up for liberty and freedom of speech? Or would they have been profoundly offended? And infuriated. And then what? Perhaps many of them would have denounced the offender, screaming imprecations at him. Some might have thrown their pens at him. One or two individuals — two brothers perhaps — might have raced towards him and (cheered on by the crowd) attacked him with their fists, smashing his head against the ground. All in the name of freedom of expression. He would have been lucky to get away with his life.
Masses of people have turned the victims of a horrific assassination (which the staff of the magazine truly are) into heroes of France and free speech. The point of the thought experiment is not to show that such people are hypocrites. Rather, it is to suggest that they don’t know their own minds. They see themselves as committed to the proposition that there are no limits to freedom of expression: no subject so sensitive, no symbol so sacrosanct, that it cannot be sent up, sneered at and parodied, consequences be damned. They call this “courage” and they think it is the defining difference between them and the killers – and not just the killers but anyone who thinks there are limits to what can be said or printed. But they too have their limits. They just don’t know it.
When people don’t know their own minds — but think they do — they are liable to be swept away by self-righteous moral passion; which is just what we don’t need as the storm clouds gather on the European horizon.

About Brian Klug

Brian Klug is senior research fellow in philosophy at St Benet's Hall, Oxford and member of the Faculty of Philosophy at Oxford University. He is an honorary fellow in the Parkes Institute for the Study of Jewish/non-Jewish Relations at the University of Southampton, associate editor of Patterns of Prejudice and a co-founder of Independent Jewish Voices (UK).
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domingo, 5 de enero de 2014

LOS NUEVOS SOFISTAS: EMINENCIAS GRISES “TARIFADAS”.




Urge un diálogo global, franco y honesto, “a calzón quitao” como dicen nuestros campesinos  por aquí en Venezuela,  sobre la academia universitaria, en particular sobre lo que  en ella pasa por filosofía en las diversas disciplinas que la conforman.  Pero muy especialmente en  esos campos filosóficos que  ya no podrían avanzar sin adherirse a las ciencias “duras” físico-naturales. 

Que las sociales son bien blandas, tanto como la filosofía especulativa de tiempos pasados.

Con lo publicado por muchos de tales “nuevos” filósofos y “especuladores  sociales” (léase sociólogos, antropólogos, psicólogos, y sobre todo economistas y politólogos),  se podrían llenar estantes de las bibliotecas físicas.   Y de hecho se llenan.  ¿Ya para qué?  Nos lo pudiéramos  preguntar utilitaria y pragmáticamente.
  
Quizás lo único que tales publicaciones produjeron fueron puras "eminencias grises tarifadas", que hoy disfrutan de las “mieles del poder político”.  Cada quien tendrá su ejemplo local.  Yo  tengo uno paradigmático, pero encabezando una lista en donde muchos otros  le siguen.

En días pasados,  ver a uno de ellos me dejó perplejo.  Tanto como quizás dejaría a Sócrates un sofista de su época.

Un anciano académico de más de ochenta, que pasa por maestro, gurú,  y por filósofo encumbrado, casi que al nivel  de Platón (y frente a este último, nuestro “ejemplar académico” lo sobrepasaría),  quien debería vestir con túnica,  ayer anti-marxista, hoy  se nos aparece como  un “utilitario”  defensor de un gobierno que es risiblemente revolucionario.  Nunca retirado y hecho rico por lo que  ha acumulado como “prestaciones sociales”, hoy se ha hecho  un multimillonario, no sólo bancariamente hablando,  sino en libros publicados.  Algunas de sus “obras” han sido hasta  distribuidas gratuitamente entre la población que este gobierno intenta “redimir”. 

Y así como este "sabio" tan encumbrado públicamente, podríamos ver a  sus posibles discípulos, hoy en cargos públicos de mucho poder.  La mayoría de ellos no pasan de los cuarenta.

¿En dónde  se formaron tales  jóvenes?

En las universidades, a no dudar por los títulos que ostentan tan soberbiamente;  en las escuelas de filosofía muchos de ellos, en sus departamentos;  y en los departamentos de ciencias sociales y políticas,  la mayoría. 
  
¿Qué aprendieron  allí?  Muchas cosas;  muy, pero muy buenas para que se atornillaran en el poder por más de quince años.  Y  va “pa’ largo”.

Entonces las universidades  sí que  sirven, y mucho. Pero no para “diseminar” la auténtica sabiduría,  sino sólo la información.  

Y  sobre todo para difundir  un género de vida”,  el de los  “habladores de pistoladas”, pero  “facedores de entuertos”,  muy jugosos –por supuesto-  para sus “faltriqueras” bien reales y llenas de mucho “rial”.
  
¿Quiénes enseñaron a tales jóvenes?

Muchas “eminencias grises” y sus discípulos, estudiantes de postgrado, encumbradas académicamente, hoy ostentando sus glorias pasadas y disfrutando del “dulce poder” revolucionario. 

Muchos jóvenes académicos lo saben, y se indignan ante tal escenario de tanta farsa e impostura.  Los he visto, me han hablado, me han pedido consejo y orientación.

Pero otros, ni cortos ni perezosos, imitando  a tales eminencias grises,  publican sus puntos de vista en periódicos que hoy parecen todavía como opositores, pero que todos sabemos ya  han sido adquiridos por el “régimen”; allí intentan tardíamente hacer públicas sus  opiniones,  supuestamente “críticas”, sobre lo que nos acontece, y sucede  en la academia. Pero antes de hacerlo,  seguro que se habrán  asegurado y asesorado muy bien, para saber de  qué manera afectaría lo que  digan,  sus “alforjas universitarias”.

Y como fueron  derrotados en las elecciones municipales de diciembre, y habiendo “gobiernito revolucionario” para rato  (“El Ilegítimo” ya no se va como querían sus opositores),  rompieron sus lanzas de oposición derechista y "reaccionaria", se enfundaron sus trajes relativistas y postmodernos, se pusieron sus máscaras intelectuales, se acercaron a sus enemigos intentando aplicar  aquello de “si no los venciste  asóciate a ellos”, y ya están saliendo a la palestra pública a adular e intentar lavarse su rostro ante los ígnaros que nos gobiernan, pero que exigen pleitesía y lealtad sin medida, para así dar el reconocimiento que ellos crean les es merecido a tales "conversos" universitarios.

Que los nuevos revolucionarios saben usar muy bien  la  “cochina petro-pasta” para  hacer avanzar su “robolución”.

¿En dónde aprenderían tales jóvenes –sean de izquierda o de derecha- artimañas “intelectuales” tan detestables? ¿Quiénes se las enseñarían? ¿Quiénes les servirían de  modelos?

Sin necesidad de hacer encuestas, o experimentos de laboratorio “social”, la respuesta todos la sabemos: fueron la mayoría de ellos “eminencias grises”, muchas de las cuales encajan dentro de la categorización que estoy haciendo en estas líneas.

Fueron los siempre  “tarifados” institucionales  académicos;  los perpetuos arribistas y manipuladores del saber y de la Verdad con mayúscula,  sin miedo ni  rubor alguno para torcerla,  y retorcerle su “pescuezo filosófico”.

La mayoría de tales farsantes académicos no han perdido poder durante este gobierno supuestamente orientado hacia los más  pobres. No.

Al contrario, es ahora cuando más se han atornillado al poder, dentro y fuera de las universidades.

Se pudiera iniciar  una discusión fructífera en torno a todos estos temas;  quizás no tanto para nuestro enriquecimiento  sino para quienes nos leyeran.  Pero, ¿estaríamos dispuestos a decirnos  y expresar honestamente las “verdades académicas universitarias”  que,  por supuesto,  sabemos aún  ocultarle –muy bien informados- a los jóvenes  -tan “des-informados”-   “muy dualísticamente” y muy “sofísticamente”,  a la una y a la vez, y que ya de viejos  conforman aún  nuestras "caretas curriculares"?

Que desinformados los hay bien informados, y  con "sopotocientos" libros y artículos publicados. 
  
Como los hay por igual ágrafos. 
  
¿En dónde reside la "verdad verdadera"?, como preguntaría “redundantemente” un campesino místico, filósofo popular y artista,  hacedor de tallas y de iglesitas hechas de piedras amontonadas,  de los páramos andinos-venezolanos,  quien nunca  fue a la universidad y nada publicó, Juan Felix Sánchez.

No es cuestión de informarse, ni de refutar a Marx, Schopenhauer, a  Nietzsche, o  a cualquier otro gran filósofo;  sino de hacer filosofía de “verdaita”, no historia de la filosofía, y ya no, por supuesto,  filosofía  especulativa medieval.
  
Pero  tampoco “resúmenes y fichas bibliográficas”, que para ello serían muy  buenos, los estudiantes “snob”  de los primeros semestres universitarios, tan necesitados por aquí de un “little job” que les permita sobrevivir para pagar residencia y comida,   al menos.  Pues  ya, gracias a las bibliotecas virtuales, no necesitan comprar libros físicos, esos que “dormitan” amontonados en las bibliotecas –fijas o móviles-, para ser el deleite de “ratones roedores” como nosotros,  quienes nos  negamos a aceptar que ya dejaron y dejarán cada vez más de “ir pa’l baile” cultural global.

El futuro tecno-científico, ya a  la vuelta de la esquina, los ha condenado y están caminando hacia el cadalso.  Son “dead books on the road”.

De aceptar “dialogar” de manera franca, “parresiásticamente” como nos lo aconsejaría mi admirado Michel Foucault,  ¿estaríamos dispuestos acaso, a plantarnos sobre la tierra polvorienta  hecha de tanta farsa académica,  para "morder el polvo" filosófico real, y no salirnos por  la tangente excusándonos con el manido estribillo:

-"Todo es relativo, es su opinión”,  o

-"Hay que ser tolerantes”, o este aún más detestable:

-"Hay que ser educados y respetuosos” y “respetarnos las canas”?

A nuestra edad sabemos que hay Verdades con mayúsculas,  como también, -y para nuestro beneficio y disfrute,  ya de viejos-,  sus dependientes:  las  "verdaditas" escolares que tanto rédito han dado a algunos. 

Yo me animaría a iniciar  un diálogo  de este tipo, pero no para seguir “informándome”,  pues nuestros  CV muestran que ya lo estamos;   poquito y a medias, como en mi caso y quizás el de muchos otros, que creo son tan buenos  “scholars”  como los “bien informados”.  
  
Si nos animáramos a  "dialogar" tendríamos, sin embargo, que  prepararnos para decirnos "verdades académicas" duras, muy "agrias", que aplican más allá del "charquito"  en la Madre patria España, “el orto”  de Europa. O más acá, en mi país,  hoy de regreso a la Edad Media española,  inquisidora y católica. "Vene-Cuba", una nación  ya no como la  del Opus Dei español,  sino de sectas político-religiosas aún peores, siendo  la más nefasta  de todas, esa que por falta de mejor expresión denominaría  "franquismo-chavero" (por el bien muerto “Presidente Eterno”,  intentando hoy, quienes lo siguen,  hacerlo un mito),  y por Franco, el ígnaro dictador español, a no dudar.

En el caso de países  considerados “democráticos” como  México,  con el “presidente”  que se gastan, nada parece ser diferente en cuanto a “formación académica” se trata, del  resto de lo que sucede en América Latina.  Aunque sólo en apariencia estén gobernados por presidentes civiles,  como en  la Argentina, Chile, y en el Uruguay, con el político más “progre” que el resto, ya de edad avanzada,  el ancianito  “Mujica”,  ese que ha legalizado la marihuana como un gesto “revolucionario” sin precedentes a nivel mundial.

¿Cómo anda nuestra academia por estos lares?  Digo por acá en América Latina.  
Respuesta:  como anda la economía en toda Europa, pero en España como modelo, en rebaja para los jóvenes,  por supuesto.
 
Pero para muchos  viejos académicos –que se creen “sabios” y que son sólo “sofistas gozones"-,  en mucha alza.  Haciendo como el  Mujica político, tan sencillo y humilde en su actuar, o el nuevo latinoamericano “Pancho Papa”. "Hablando muchas pistoladas".

Y es que de la academia –como por igual, y sobre todo, de la Iglesia Católica o “denominacional” evangélica-  también se puede vivir de manera “gozona” y  "vividora”.

Conozco a  ancianos que no se quieren jubilar por “sacrificio” o “redención universitaria”, o para seguir y que “haciéndole bien a la universidad”, supuestamente  enseñándoles a los más jóvenes lo que saben (¿sabían?);  un supuesto “conocimiento” que ya  hoy no es del patrimonio de ellos, pues le bastaría a un muchacho entrar en internet  para saber qué saben, y de qué  manera han manejado lo que han sabido durante toda su “sacrificada” y supuestamente productiva vida universitaria.
  
A mí alrededor veo a muchos Protágoras encumbrados,  y a muy pocos  Sócrates.
 
Cómo escuché decirle a una vieja profesora quien nunca se ha creído académica, (pero que no sólo está muy  bien  informada  en el campo filosófico, sino en el de las ciencias sociales),  una vieja "profesora universitaria católica sabia", una abuela realmente atrevida, hace poco:

-¿Para qué seguir atornillada a mi cargo, haciendo como si enseñara?  Ya las redes sociales hacen lo que yo he hecho durante tanto tiempo, informar.  Es hora de filosofar, y para ello debo retirarme, pues eso... eso no lo consiguen los jóvenes en las redes, si alguien no se los enseña.  Dejo la academia, pero  no para calzarme las pantuflas de abuelita. No.  Sino para decirle al mundo -como si aún fuera  joven-,  a través de los medios virtuales, mis verdades,  sabiendo que por mucho que las junte y las diga,  jamás serán “La verdad”.  Que  si a esta edad que tengo (pasa de los  ochenta), no las digo, ¿cuándo entonces?  Pa’ luego es tarde”.  
 
Y diciéndomelo, soltó una sonora carcajada.
  
Con "eminencias grises", en definitiva,  se podría  llenar  una larga  lista.

¿Cuántos estarían dispuestos a leerla para ver si allí aparecen sus nombres, y sobre todo,  para  intentar refutarla filosóficamente?

LMP

Enero 05, 2014

http://www.youtube.com/watch?v=KCngEWumNDY

http://www.youtube.com/watch?v=ynb_ObeMNCQ