google05f93621e7278f20.html PERPLEJISMOS Y SABERES FILOSÓFICOS: QUIJOTADAS GARCIABAQUEANAS. FILOSOFAR A COCES, NO A MARTILLAZOS.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

QUIJOTADAS GARCIABAQUEANAS. FILOSOFAR A COCES, NO A MARTILLAZOS.




1. Si se le le guarda una pleitesía hipócrita al  maestro, convirtiéndolo en un semidiós, se le muestra un respeto similar al que se le ofrece a las  estatuas.  García Bacca claramente lo advirtió:  


“Quien en vida acepta ser convertido en estatua, es porque ya está muerto, y bien muerta y enterrada toda su obra”.   


Pero, ¿cumpliría el mismo con tal advertencia,  no aceptó acaso, en vida,  tal tratamiento? 


2. Quizás sí que quiso ser estatua;  pero nunca una de mármol, sino una que representara  un pordiosero (“por-dios-eros”).   


Sea como fuere, ni por asomo, ese respeto que de manera impúdica  reclamaman otros maestros (sic)  a sus alumnos, él parece que explícitamente nunca lo exigió. Aunque, dicen, gustaba borrar la pizarra enfundándose unos guantes muy blancos.  


Cada genio tiene sus "extravagancias".

3. Garcia Bacca no era ni actuaba como Nietzsche, tampoco vivió ni murió como un "Loco de Turín”.  


Fue y quiso ser un Quijote sin su locura caballeresca. 


Todo lo  fue, menos un “dionisíaco” con delirios de grandeza, a tal al punto de querer asesinar  a Dios, al estilo marxista, nihilista latinoamericano-caribeño cubano, muy de moda en su tiempo; es decir,   “comiéndose la torta (teológica y filosófica), al mismo tiempo que se la guarda, por si acaso, para más tarde (negando a Dios pero, por si acaso, encendiéndole una velita al “Sagrado Corazón de Jesús”, o a una corte "malandra" de santos revolucionarios). 

4. Como con el “caso Nietzsche” o con la filosofía clásica griega, hay que  aprender a interpretar a García Bacca. De no saberlo hacer,  se correría el riesgo de inventar muchos "clones" suyos apócrifos”,  algunos muy “troles”. 

5. Para la mayoría, muy letrada, García Bacca no vivía “borracho” con sus (y “de”) ideas, sino más bien “drogado” por (y “de”) sus ideas, todas platónicas.  Las suyas eran de otros más grandes que él;  otros que llamó "modelos de filosofar" y que nuestro  filósofo hispano-venezolano hizo  sólo de él.   


Por eso sus escritos deberían ser interpretados como “psicotrópicos”, y no como "drogas callejeras".    Esos "remedios filosóficos"  se deben  usar  “automedicándose”.  Noy existen médicos que los prescriban. 

6. Si  por “borrachera de ideas” se quiere decir “escritos flojos ensayísticos”, y no “profundos análisis filológico-escolares”, los mejores discípulos  de García Bacca no le siguieron el paso (Juan Nuño o Ludovico Silva, entre otros).  Lo que más bien hicieron fue escribir con un  estilo  muy “garciabaqueano” pero   no cervantino, sino caribeño. 


Nos referimos a sus mejores alumnos venezolanos.  Estos prefirieron  más la “carne roja periodística” (la de opinión, culturalmente “amarillista” y pequeño-burguesa), que la “comida vegana” filosófica (muy escolar, sesuda y académica).

7. Ludovico Silva, por ejemplo, fue un alumno de García Bacca muy dionisíaco;  se perdió  en el alcohol de las “ideas teórico-revolucionarias”.  “In vino varitas”, así tituló uno de  sus trabajos (sic) poéticos. Y otro “El estilo literario de Marx” no pasó de ser un ensayo  bien escrito, pero literatura y no filosofía al mejor estilo “garciabaqueano”.   


Si  al Maestro se le juzga por su discípulos,  García Baca nunca hubiese  considerado a ese  bardo caraqueño, de orígenes hispanos, su seguidor y mucho menos su discípulo.  


Tampoco se hubiese considerado  maestro de esos que  quisieron imitarlo escribiendo elevadas disquisiciones metafísicas. 


García  Bacca estaba sólo con su filosofar, como un  “Simeón El  Estilita”. 

8. García Bacca, triste es reconocerlo, como “Magister”, fracasó tan rotundamente como igual fracasó el primer Wittgenstein.   


Mientras que  este último quiso ser maestro de niños reales,  García Bacca lo fue igualmente, pero  virtuales; parecidos a esos  que hoy pululan en las redes sociales:   niños envejecidos, muy creídos y muy “gorrones” intelectuales. 


9.  Hablamos del primer García Bacca, del venezolano, no del último  y definitivo:  el hispano-cervantino.  Cuentan en las redes que su hijo, ya ido el maestro,  donó su biblioteca de 900 volumenes,  a una universidad  española.  Triste noticia para quienes creíamos que la había dejado como herencia intelectual en  la universidad que le ofreció  cobijo:  la universidad venezolana.  


10. García Bacca nunca quiso ser  “caribeño “real-maravilloso”, siempre fue y actúo como español de la "Madre Patria".  Y cuando dijo que quería hacer filosofía en lenguaje común y corriente, supuestamente para ser entendido por cualquiera  (fue su excusa para hacer una nueva traduccion de toda la obra de Platon),  ¡claro  que la hizo!,  pero al mejor estilo español castizo.  


Ni por asomo latinoamericano, y mucho menos venezolano-caribeño.  


Muchas paradojas nos legó  "El Maestro";  muchas anegan su  "amor" (sic)  por Venezuela. 


https://nanopdf.com/download/in-vino-veritas_pdf


https://elsudamericano.files.wordpress.com/2018/07/ludovico-silva-el-estilo-literario-de-marx.pdf

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