google05f93621e7278f20.html PERPLEJISMOS Y SABERES FILOSÓFICOS: 22 TESIS DEL “RETINTÍN” CHAVECISTA Y MUD-OPOSITOR VENECUBANO. “DOS ASTILLAS DEL MISMO PALO POLÍTICO”.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

22 TESIS DEL “RETINTÍN” CHAVECISTA Y MUD-OPOSITOR VENECUBANO. “DOS ASTILLAS DEL MISMO PALO POLÍTICO”.


"La esperanza es lo último que se pierde"  o "chivo que se devuelve se esnuca"

Si se reconoce que se perdió toda posibilidad de hacer la revolución o salir del “régimen”, como se quería y creía, no importa: peor para las circunstancias históricas objetivas. Ya se volverá con mayor vigor y sabiduría a “lo mismo como diferente”. El éxito futuro es una cuestión de fe y de esperanza.

Pura ironía futurista.

Todo lo acontecido hasta ahora es una simple lección histórica; hay que regresar con mayores bríos y no dejarse frustrar ni arredrar. Léase a Paulo Coehlo, o los discursos populistas religiosos del Papa Francisco.

-Un “pain killer”, please, ¡me duele mucho la cabeza!

Hay que prepararse para regresar, para repotenciar las creencias pasadas, pero buscando nuevas estrategias de lucha electorera. Los dogmas, las teorías, las creencias han de ser las mismas. Lo que habrá de cambiar son los métodos y estrategias electorales. El tiempo ahora tiene la última palabra. Pero el tiempo se mueve siempre a nuestro favor, las adversidades son aparentes.

“Hay un tiempo para todo”, “El tiempo de la historia es perfecto”, etc.

Las causas del fracaso son incomprensibles, pero hay factores cuasi metafísicos que los venecubanos deben considerar hasta donde puedan, y que al final los favorecerán. Los tiempos proyectados para el cambio revolucionario o democrático nunca se dieron, pero ya vendrán tiempos mejores.

Entonces se cumplirán todas las profecías revolucionarias o democráticas, a pesar de todo lo acontecido hasta ahora.

Más fundamentalismo religioso imposible. Más historia irónica, contada por un idiota de pueblo, imposible.

Dicha narrativa es irónica, y se fundamenta en 22 tesis claramente paradójicas y “pseudo-ideológicas” (o doblemente falsas):

1- El ideal del cambio social es la realización del sueño socialista (o MUD-opositor). Qué sea tal ideal, eso se definirá en el camino y cuando dicho ideal se haga realidad. Por ahora los revolucionarios (o los MUD-opositores) lo medio verán, o verán borrosamente. Entonces lo sabrán claramente. Tal es la soteriología paulina pseudo-revolucionaria o democrática, chavecista o MUD-opositora.

2- Se parte de la creencia en la redención social mediante el ascenso de los desheredados, de los pobres, de los oprimidos o de los explotados. En la izquierda pseudo-revolucionaria esta tesis es el grito de guerra político. En la derecha opositora es la premisa suprimida y dada por supuesto, pero utilizada aviesa y pragmáticamente para atraer votantes, sin mucho éxito desde luego. Al pobre se le acercan con “un pañuelo en la nariz”.

3- Según el axioma pseudo-revolucionario (o democrático en ambiente electoral chavecista), los pobres, por serlo, están redimidos, salvados, seguros de la verdad que representan. Ellos y sólo ellos son los motores del cambio histórico. Y son ellos quienes actuando cambiaran las circunstancias. Son esas circunstancias las que han de seguirlos en sus luchas. Ellos –se les hace creer aviesamente- son los que mueven las circunstancias, siendo que en realidad es al revés. Esta tesis muy pseudo-voluntarista, se sostiene sobre la base de una “filosofía populista” inocultable.

4- Aunque se identifiquen y proyecten en las masas los factores últimos del cambio social, en el aspecto político dichas masas son como los niños que han de ser guiados o dirigidos, en el caso del pueblo, hacia el único fin que las hará adultas y las liberará de toda opresión: la sociedad socialista futura, o la democrática-neo-liberal. Aquí ambas tendencias -chavecistas y “MUD-opositoras”- se asimilan y mimetizan.

5- La creencia en el liderazgo como punta de lanza para mover al pueblo es otro dogma fundamental del ideario chavecista pseudo-revolucionario, o del MUDopositor. El sueño de un liderazgo transcendental subyace, sin embargo, con mayor vigor en el discurso revolucionario chavecista que en el opositor. Su ausencia en esta ala pseudo-democrática es patética, y es lo que los mantiene como un grupo de “gatos siempre encerrados en un saco electoral”.

6- El fin último de la historia es la transferencia del poder político a “El Pueblo”, siempre pobre y manipulado por quienes ahora le ofrecen el “abajo cadenas” del Himno Nacional. Por ello el telos de la historia es para los pobres, ético-moral e idealista; pero para sus políticos, los factores que llevan a tal telos son histórico-políticos “realistas” y bien pragmáticos-electoreros. Domina la retórica idealista. Lo valorativo ideal siempre precede a lo factual-real. El bien individual –fundamento de las “limosnas oficiales”- controla lo histórico-real. Al pueblo se le hace creer que lo  económico no es causa sino consecuencia de la acción política. “Hay escasez, sí, pero tienen patria”. El mundo es visto como en “cámara obscura” (Marx). Ambas tendencias coinciden, a nivel práctico, en esta tesis.

7- El valor último de la revolución (o de la nueva sociedad democrática) es el bien supremo; éste ha de favorecer al pueblo. Pero el pueblo no lo sabe –por simple ignorancia-, y por tal razón se le debe dirigir y organizar; pero sobre todo atizar en él la candela revolucionaria o democrática. De ahí la necesidad del liderazgo “esclarecido, heroico y tenaz”, para mantener al pueblo siempre jalonado por este fin último supremo. Tesis de un leninismo paradójico.

8- Dadas las circunstancias históricas de “ensoñación” de las masas, y dado que el liderazgo esclarecido es fundamental para que “despierten”, el revolucionario (y el demócrata) han de hacer abstracción del pobre como individuo, y considerarlo como un objeto social y político abstracto, determinado por su clase, y por factores económico-sociales (todas abstracciones indeterminadas e indefinidas). De ello se sigue una paradoja real: la “sobre-politización” retórica del horizonte de la vida cotidiana real del pobre u oprimido. Si ello no sucede, habrá que promoverlo. El mundo del pobre ha de estar siempre invertido. “Patas pa’ rriba”. Aunado a esto, se ha de enfatizar la minimización de las decisiones personales de los integrantes de las masas populares y su sometimiento a las decisiones colectivas en manos de algún líder. Pero en los discursos políticos, irónicamente, esta tesis adquiere un sentido contrario y contradictorio, al hacérsele creer a las masas que son ellas, como grupos integrados por individualidades conscientes y reales, quienes son los sujetos de acción voluntaria y responsable.

9- De la tesis s anterior se deriva una estrategia para la acción política inmediata: el engaño de las masas pobres es el eslabón más fuerte de la cadena de engaños de sus líderes revolucionarios, quienes nunca serían responsables de lo realizado por ellos como personas, o como individualidades conscientes y libres. Pero esta tesis se desdobla, paradójicamente, en su contraria cuando los líderes se dirigen a las masas ya que entonces, ante ellas se presentan como individuos, como sujetos conscientes de sus actos voluntarios y de sus decisiones, siempre buscando el bien y el beneficio de los oprimidos. Otra ironía de la historia revolucionaria chavecista, y de la “salida mudgrienta”.

10- De lo anterior se desprende como algo natural, la selección interesada de casos particulares, para mostrar el fracaso de la revolución, haciéndolo aparecer como producto de la corrupción de sus líderes. Las causas estructurales o últimas de dicho fracaso se soslayan, o simplemente se silencian. Se sobredimensionan los casos particulares como un modo de cubrir con un velo ideológico la realidad profunda, mucho más compleja de analizar.

11- El maniqueísmo simplista domina todo el discurso revolucionario chavecista u opositor: unos son los malos y otros los buenos. Los malos tienen sus líderes demoniacos. Los buenos su único líder salvador, heroico, iluminado, “santurrón” y “Robin Hood”.

12- La fundamentación última de estas creencias “soteriológicas” es pseudo-metafísica. Se parte de la existencia de entelequias formales y ontológicas: clases, colectivos, sociedad, Estado, Nación, Historia, Patria, Pueblo, Sociedad, política, economía, empresa, familia, contrato social, elecciones, libertad, justicia, educación, democracia directa, etc. Todos estos términos y expresiones son usados como “ideas-fuerza paraguas”; es decir, con máxima significación retórico-política, pero con una mínima referencia histórico-real. Es decir, máximamente ambiguos.

13- A partir de la postulación de tales categorías pseudo-metafísicas, se simplifican y generalizan las causas reales o factuales que motorizan el acontecer histórico. Igualmente se simplifican los fines últimos que mueven los acontecimientos político-sociales del “día a día” de las masas pobres. Todo se transforma en una especie de novela historicista “real-maravillosa”. Bien sea adquiriendo la forma de una leyenda negra medieval, o de un cuento de hadas hollywoodiense.

14- Tal interpretación se transforma en una explicación pseudo-científica, y se trasmite mediáticamente como una narrativa con calidad de gesta heroica: de vencedores y vencidos, de buenos y malos; de esta manera se postulan hechos y situaciones “imaginarias real-fantásticas” y fantasiosas, a las cuales se les atribuyen causas últimas de tales acontecimientos, en realidad pseudo-históricos.

15- Con estos elementos fantásticos se elabora una ideología de la historia patria y universal, muy poco creíble filosóficamente interpretada, pero aceptada y asumida como motivación política para la lucha revolucionaria o democrática. Toda la narrativa histórica y sus aplicaciones políticas: mediáticas, escolares, burocráticas, religiosas, etc., se adecuan a tal aparente “filosofía de la historia” pseudo-revolucionaria o democrática.

16- En tales cocciones, cocidos o brebajes ideológicos existe la presencia desmedida de lo irracional y lo emotivo, frente a lo racional reflexivo; de lo valorativo frente a lo científico-racional factual; de lo extraordinario, frente a lo ordinario; de lo religioso, frente a lo secular; de lo militar frente a lo civil, etc. En suma, el resultado es un “kitcht ideológico-político” maniqueo, putrefacto y venenoso, filosóficamente interpretado.

17- La pseudo-poetización de la revolución o de la democracia liberal-representativa, y el endiosamiento cuasi-religioso de sus héroes políticos (presentes o pasados), constituyen la plataforma publicitaria que invade todos los rincones del horizonte de la vida venecubana. Pero de una manera paradójica, como para producir una “disonancia cognitiva” colectiva, lo cotidiano se transforma en transcendental, y lo normal en patológico. O todo lo contrario. El pueblo se mueve atolondrado y como en una fiesta continua y continuada; todo se transforma en carnaval, en jolgorio; o en una celebración anticipada del éxito futuro –improbable o imposible para un sector, hasta ahora sólo el opositor-, aun no obtenido pero firmemente creído y esperado.

18- La existencia de un sesgo ideológico -evidente para un observador desinteresado (Hume)-, en el análisis y evaluación de las causas que dieron al traste con las revoluciones, es la norma pseudo-intelectual. Por ello las explicaciones se distorsionan y manipulan; hay postulación de medias verdades de las cuales se infieren cadenas de acontecimientos imaginados o inventados, con los cuales se simplifican las explicaciones reales objetivas de los acontecimientos políticos pasados y presentes. Por ejemplo, nunca se reconocen –o se miran con una aproximación miope- los fracasos del socialismo real, o de la democracia liberal-representativa.

19- La ensoñación esperanzada de un renacimiento revolucionario o democrático mantiene a duras penas la cordura y la esperanza de una población adormecida. Se cree que todo habrá de cambiar para bien de la revolución y de la Venezuela democrática. Pero no se sabe cómo, ni cuándo, ni con qué métodos e instrumentos ello sucedería. Por ello: “Así como vaya viniendo iremos viendo”. Este es el lema revolucionario de la nueva telenovela patria: “Por estas calles venecubanas”.

20- Con los fracasos pasados se construye una gesta heroica al revés. Se endiosan situaciones claramente criminales e ilegales: guerrilla, revolución armada, secuestros, extorsiones, expropiaciones, manipulaciones, etc.; o corrupción, nepostismo, arribismo, oportunismo, “real politik” adeco-copeyana, “me engañaron”, etc., y se encumbran sus líderes y familias –reales naturales o partidistas- en tronos reservados para anti-héroes, pero presentados como modelos, y “vendidos electoralmente” como ejemplos a seguir en el futuro. La hija del “Ido” viviendo en USA y preparándose para tomar por asalto castrista la silla presidencial en un futuro cercano; un Capitán con un mazo troglodita golpeándole el inconsciente colectivo a una población pobre atolondrada; un líder opositor fracasado y cobarde, aun gobernando un Estado central y siempre en campaña electoral; otro lider salta-talanqueras “guaro” hacidno lo mismo; un “hijito de papá y mamá” preso por sí mismo esperando su redención política a lo Mandela; otra líder llamando a “la salida sin salida”. Todo una inmensa paradoja; o mejor, una real ironía de la historia venecubana como gesta mimética revolucionaria o democrática.

21- Fundamentando tal “Venezuela Heroica” pseudo-revolucionaria o pseudo-democrática, está la ausencia total de principios morales tradicionales por considerarlos anti-revolucionarios. O, de manera irónica, su reafirmación hipócrita y manipuladora. De ahí el derecho a transgredirlos reafirmándolos. Nietzsche suplanta a Marx. La anarquía a la revolución. El azar a la necesidad. El relativismo a todo dogmatismo valorativo. Y ello es así en relación a los principios anti y contra-revolucionarios. La revolución o la democracia liberal, se cree, tiene sus propios valores elevados a nivel de dogmas. Otra paradoja e ironía valorativa de la revolución y de la democracia MUD-opositora.

22- No existe consciencia clara y voluntariamente asumida del fracaso, ni siquiera para rectificar; y ello sucede en los dos bandos, en aparente pugna política electoral. Esta última afirmación resume todas las anteriores y le da a las 21 tesis restantes la apariencia de un programa de cambio futurista. Pero en realidad es  un puro eterno retorno nietszcheano; un mito de Sísifo venecubano; un ingenuo  “vuelve y juega” de una partida de dominó que nunca termina.



lmp. 29.09.2015







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