Si se insiste en hacer preguntas radicales sobre
cualquier cosa (“lo ente”), dice
Heidegger, se marcha por una senda que anula el pensar mismo o la
reflexión. Es decir, pensando de este
modo o con conceptos al modo hegeliano por ejemplo, quedaremos obnubilados, “fly”, o suspendidos
en una nada conceptual; en ella ya no podría
funcionar nuestra razón ni nuestro
entendimiento racional, produciendo abstracciones
y representaciones racionales.
Aproximándonos a tal situación como experiencia personal o
individual (”existiendo” en el horizonte del Ser, es decir en la temporalidad
histórica), quien en ella quedase sumergido existencialmente, entraría en un estado parecido a quien sale fuera de sí como
resultado de un “shock” radical o profundo, el cual lo deja fuera de sí y a merced de otros seres, o de otras cosas
(entitatividades) siendo en sí mismas pero no para sí mismas. La alienación, diría Hegel sería total.
Como decir que se invierte la relación de lo que se es (el “para sí” reflexivo”), en relación consigo mismo, al descentrase, salirse de sí mismo el “sí-mismo”, y verse desde fuera de sí, o desde lo otro de sí mismo.
Como decir que se invierte la relación de lo que se es (el “para sí” reflexivo”), en relación consigo mismo, al descentrase, salirse de sí mismo el “sí-mismo”, y verse desde fuera de sí, o desde lo otro de sí mismo.
Esa es la transformación de la referencia a lo que es, la
cual deja de ser referencia a “lo ente”, para convertirse en referencia a lo “no-ente”,
la nada, o lo incognoscible; eso que Kant denominó el “noumenon”.
Quien entra en esa situación metafísica o estado
nihilista, sabrá de lo allí experimentado
sólo él/ella, y nadie más.
Estar en tal estado significaría, entonces, dejar de pronunciar palabra comprensible
alguna, comprensible para otro pero no para uno mismo como ser iluminado por
“El Ser”; es decir, “extático” o “extasiado”, sumergiéndose de ese modo en un estado de silencio verbal, y entrando en un
ámbito de lenguaje privado que imposibilitaría toda
comunicación o intercambio humano-temporal; es decir histórico.
“Entreme donde no supe, quedeme no sabiendo, toda ciencia
transcendiendo”, diría la Santa de Ávila,
Teresa de Jesús, en uno de sus versos.
Tal estado de “éxtasis” metafísico sólo lo experimentaría un místico, un iluminado
religioso, un poeta o un artista
consumado. Pero por igual un drogado, o
un desquiciado mental, o alguien a quien
tildamos de “loco”.
¿Cómo sería posible distinguir cualquiera de tales estados del "espíritu alienado" o
de la subjetividad así transformada, de todos los demás estados posibles de
éxtasis, si no hay palabras ni pensamientos
que lo representaran o conceptualizaran?
Sólo lo sabría Heidegger quien, como Dios mismo que llama
indirectamente “El Ser”, lo sabría; y a
tal estado de iluminación mística llegaría por descubrirse sabiendo de “El Ser” situándose más
allá del ser temporal de todo “lo ente”; es decir, más allá del ser del Dasein mismo,
que tan cuidadosamente examina y describe. Pero sólo para un ser que
se coloque fuera y más allá de todo “lo ente”, y advenga al Ser mismo
transmutándose en éste, tal estado extático sería posible.
A tal Ser se le ha llamado en la metafísica occidental
Dios.
¿Se creía Heidegger ser tal entidad absoluta?
Sospechoso pues quien eso creía firmemente y así obraba, se llamaba Adolfo Hitler.
Tal posición es la de un ideólogo más bien que la de un
filósofo, y ella es magistralmente interpretada por el autor del cual dejamos
estas líneas:
“Una situación de las cosas en las cuales toda contienda
entre esencia y existencia haya sido resuelta puede posiblemente ser una cosa
bella, pero no habría nadie para contemplar semejante belleza, desde que la
separación entre belleza y su contemplador estaría también
entre las cosas resueltas. No es
una condición posible para los seres humanos, y eso requiere decir que la
ideología plantea un problema esencialmente insoluble para occidente. Al declarar la putrefacción de una
civilización, realmente quien así proceda [Heidegger] estará declarando odio por cualquier vida humana posible. Lo que propondrá sería el equivalente cósmico de un pacto [metafísico]
suicida”. (Kenneth Minogue. “La Teoría Pura de la Ideología”).
A dicho pacto lleva inevitablemente la metafísica heideggeriana
con su rescate del Ser, de su aparente olvido occidental por más de dos mil
años.
Al mismo fin condujo, paradójicamente, el proyecto Nazi- fascista alemán.
¿Simple coincidencia?
LMP. 12.09.2016.
NB. Les dejo este documental que podría ayudar a clarificar lo aquí expuesto.
https://www.youtube.com/watch?v=GHs2coAzLJ8
https://en.wikipedia.org/wiki/Triumph_of_the_Will
NB. Les dejo este documental que podría ayudar a clarificar lo aquí expuesto.
https://www.youtube.com/watch?v=GHs2coAzLJ8
https://en.wikipedia.org/wiki/Triumph_of_the_Will

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