google05f93621e7278f20.html PERPLEJISMOS Y SABERES FILOSÓFICOS: HEIDEGGER Y SU PARADÓJICO PACTO TOTAL SUICIDA.

lunes, 12 de septiembre de 2016

HEIDEGGER Y SU PARADÓJICO PACTO TOTAL SUICIDA.




Si se insiste en hacer preguntas radicales sobre cualquier cosa (“lo ente”), dice  Heidegger, se marcha por una senda que anula el pensar mismo o la reflexión. Es decir, pensando de este modo o con conceptos al modo hegeliano por ejemplo,  quedaremos obnubilados, “fly”, o suspendidos en una nada conceptual; en ella ya no  podría funcionar  nuestra razón ni nuestro entendimiento racional,  produciendo abstracciones y representaciones racionales. 

Aproximándonos a  tal situación como experiencia personal o individual (”existiendo” en el horizonte del Ser, es decir en la temporalidad histórica), quien en ella quedase sumergido existencialmente, entraría en un estado parecido a quien sale fuera de sí como resultado de un “shock” radical o profundo, el cual lo deja fuera de sí  y a merced de otros seres, o de otras cosas (entitatividades) siendo en sí mismas pero no para sí mismas.  La alienación, diría Hegel sería total. 

Como decir que se invierte la relación de lo que se es (el “para sí” reflexivo”), en relación consigo mismo, al descentrase, salirse de sí mismo el “sí-mismo”,  y verse desde fuera de sí, o desde lo otro de sí mismo. 

Esa es la transformación de la referencia a lo que es, la cual deja de ser referencia a “lo ente”,  para convertirse en referencia a lo “no-ente”, la nada, o lo incognoscible; eso que Kant denominó el  “noumenon”. 

Quien entra en esa situación metafísica o estado nihilista,  sabrá de lo allí experimentado sólo  él/ella, y nadie más.  

Estar en tal estado significaría, entonces,  dejar de pronunciar palabra comprensible alguna, comprensible para otro pero no para uno mismo como ser iluminado por “El Ser”;   es decir, “extático” o “extasiado”,  sumergiéndose de ese modo en  un estado de silencio verbal, y entrando en un ámbito  de  lenguaje privado que imposibilitaría toda comunicación o intercambio humano-temporal; es decir histórico. 

“Entreme donde no supe, quedeme no sabiendo, toda ciencia transcendiendo”,  diría la Santa de Ávila, Teresa de Jesús, en uno de sus versos.  

Tal estado de “éxtasis” metafísico  sólo  lo experimentaría un místico, un iluminado religioso, un poeta o un  artista  consumado.  Pero por igual un drogado, o un desquiciado mental, o alguien  a quien tildamos de  “loco”. 
 

¿Cómo sería posible distinguir cualquiera de tales estados del "espíritu alienado" o  de la subjetividad así transformada, de todos los demás estados posibles de éxtasis, si  no hay palabras ni pensamientos que lo representaran o conceptualizaran?  

Sólo lo sabría Heidegger quien, como Dios mismo que llama indirectamente “El Ser”,  lo sabría; y a tal estado de iluminación mística llegaría por  descubrirse sabiendo de “El Ser” situándose más allá del ser temporal  de todo “lo ente”; es decir, más allá del ser del Dasein mismo, que tan cuidadosamente examina y describe.  Pero sólo para un ser que se coloque fuera y más allá de todo “lo ente”, y advenga al Ser mismo transmutándose en éste, tal estado extático  sería posible. 

A tal Ser se le ha llamado en la metafísica occidental Dios.  

¿Se creía Heidegger ser tal entidad  absoluta?  

Sospechoso pues  quien eso creía firmemente  y así obraba, se llamaba Adolfo Hitler.

Tal posición es la de un ideólogo más bien que la de un filósofo, y ella es magistralmente interpretada por el autor del cual dejamos estas líneas:

“Una situación de las cosas en las cuales toda contienda entre esencia y existencia haya sido resuelta puede posiblemente ser una cosa bella, pero no habría nadie para contemplar semejante belleza, desde que la separación entre belleza y su contemplador estaría  también  entre las cosas resueltas.  No es una condición posible para los seres humanos, y eso requiere decir que la ideología plantea un problema esencialmente insoluble para occidente.  Al declarar la putrefacción de una civilización, realmente quien así proceda [Heidegger] estará declarando  odio por cualquier vida humana posible.  Lo que propondrá sería  el equivalente cósmico de un pacto [metafísico] suicida”. (Kenneth Minogue. “La Teoría Pura de la Ideología”). 

A dicho pacto lleva inevitablemente la metafísica heideggeriana con su rescate del Ser, de su aparente olvido occidental por más de dos mil años.

Al mismo fin condujo, paradójicamente, el proyecto Nazi- fascista alemán.

¿Simple coincidencia?

LMP. 12.09.2016.

NB. Les dejo  este documental que podría ayudar a clarificar lo aquí expuesto. 

 https://www.youtube.com/watch?v=GHs2coAzLJ8
 https://en.wikipedia.org/wiki/Triumph_of_the_Will




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