Cerebro sin alma -hoy llamada mente-: "Espejo que refleja lo que vemos sin comprenderlo."
UNA VELA SIEMPRE ENCENDIDA
martes, 5 de enero de 2016
UNA VELA IMAGINARIA TODAVIA ARDIENDO EN VENEZUELA: EL "SUCIO-LISMO" CHAVO-MADURISTA. .
"SI QUEREMOS DARLE IMPORTANCIA A LA MENTE, OLVIDEMOS SU PARTE MÁS SOMBRÍA Y FORTALEZCAMOS SU FUERZA Y BRILLANTEZ".
Una mente sana tiene "fuerza y brillantez", es decir, capacidad reflexiva, crítica, o filosófico-poética. Artística en sentido pleno. Usando tal "parte" es como estaremos en capacidad de prestar atención desinteresada a nuestros congéneres, ofreciéndoles nuestra gratitud gratuitamente (pareciera redundante pero es tautológico).
Vale decir: generosamente.
Desde el punto de vista "objetivo" de la subjetividad individual (la expresión parece contradictoria pero epistemológicamente interpretada no lo es), es decir, desde nuestro yo que percibe y siente, y reflexiona sobre lo real-sensorial, todo en ese "self" se amalgama o integra; por ello lo dicho por Camus es enteramente válido: por la presencia en nosotros de una parte (realidad) corpórea "opaca", deberíamos volvernos a ese otro aspecto "brillante" que existe en nosotros: las ideas.
Camus pareciera decirnos:
-Lo opaco, las impresiones sensoriales no deberían colonizar todo lo que somos.
Por poseer un cuerpo estamos volcados hacia afuera de nosotros mismos, hacia el mundo real-objetivo que nos es ofrecido a través de nuestra percepción sensorial. Con un ejemplo o dos intentaremos explicarlo mejor.
Ver la vela que arde sobre mi mesa, por ejemplo, no es más fácil -aunque parezca lo opuesto- que ver la vela que imagino y arde, metafóricamente dicho, en mi mente. Usualmente tendemos a creer lo contrario, y de ahí dimanan una cantidad de errores en nuestra capacidad para elaborar juicios verdaderos. ¿Cuando formulo tales juicios erróneos? Los formulo cuando llego a creer más, por ejemplo, en la segunda vela: la imaginada, la cual dejaría de ser (metafóricamente dicho) “objetivamente” brillante para ser, desde el punto de vista de lo "real-verdadero" (perceptivo), pura oscuridad.
De ahí que lo que nos aconseja Camus sea bastante válido no sólo cognitiva sino epistemológica y lógicamente examinado: no es que debamos olvidarnos del aspecto ontológicamente contradictorio de la personalidad encarnada (el yo y sus circunstancias), sino que deberíamos darle menos importancia al aspecto subjetivo de nuestra individualidad, el cual busca colonizar toda nuestra subjetividad: lo interior y lo exterior.
Es ese aspecto el que debería ser dominado por una voluntad reflexiva y sensitiva integrada (sana), que buscase la cura de sí misma ("cura sui"), lo cual se consigue al dominar conscientemente (críticamente) las propias ilusiones, algunas de ellas (cuando no la mayoría) completamente irracionales.
En un campo específico de nuestra realidad encarnada histórica y socialmente se manifiesta lo dicho de manera fehaciente: en el plano político.
Por ejemplo, en Venezuela la idea de la construcción de un supuesto socialismo castro-comunista ha dominado el imaginario colectivo de una porción de nuestra sociedad. Esa idea ha obrado en la mente de muchos como una vela imaginaria que el gobierno chavo-madurista se ha encargado de mantener ilusamente encendida, lo cual lo ha conseguido con su manifiesto populismo y demagogia. Hoy, la realidad electoral le ha mostrado a esos creyentes ciegos en el chavo-madurismo, que lo deseado no es posible de ser realizado pues no correspondía a nada real. La realidad del socialismo real se fue encargando de mostrar histórica y económicamente que ese socialismo que se ha pretendido implantar durante mas de 17 años en Venezuela era ilusorio. Hasta el mismo creador de esa "vela imaginaria socialista" lo reconoció: Fidel castro. No obstante, los chavistas más recalcitrantes (chavistas "talibanes"), siguen creyendo en la "vela socialista" encendida sólo en sus mentes, negando que la "vela democrática real" está ya encendida fuera de sus mentes políticas dogmáticas, y que es esa la vela que han de reconocer como verdaderamente real hoy, aquí y ahora: la democracia representativa o parlamentaria, constitucionalmente fundamentada.
En otro ámbito lo dicho hasta ahora es igualmente válido: el ámbito moral y religioso.
De ahí la razón por la cual Nietzsche arremetió con tanta “ira filosófica” en contra de este aspecto de nuestra realidad (subjetiva y objetivada): la religiosidad, institucional e histórica, ya que es ese aspecto de nuestra vida individual y colectiva, unido a la realidad política-ideológica, la que más coloniza nuestra mente con sus engaños e ilusiones de velas encendidas imaginarias e imaginadas, pero completamente irreales por irracionales.
lmp 04.01.2015
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