UNA ENTREVISTA APÓCRIFA.
-¿Y qué opina Ud. del lenguaje filosófico en nuestros días, es decir, del lenguaje institucionalizado de la filosofía, Sr. Vátimo apócrifo?
- El lenguaje filosófico es pseudo-filosófico, porque si la diferencia entre A y no A no existe, y todo es válido, filosofía y pseudo-filosofía es una y la misma cosa, y todo lo contrario. De ahí la tremenda utilidad del discurso débil, es decir, hermenéutico y postmoderno.
Claro, me refiero a la debilidad de quienes escuchan y leen el discurso débil; no la de quienes lo escribimos o hablamos. Esos sí que son y no son débiles. Lo son, pues en realidad al interpretar la historia de la filosofía occidental como lo hacen, la narran hermenéuticamente como si fueran débiles intelectuales. Pero no lo son; y sí que son fuertes pues interpretando así la historia de la filosofía, han adquirido fuerza de carácter pseudo-intelectual -político-institucional, anti-institucional-, para convencer a los débiles intelectuales, que son fuertes políticamente pues manejan el poder y, por ello, a las masas siempre intelectualmente débiles. No sé si ha quedado claro: ya no hay criterios únicos de verdad y certeza; por ello, afirmar A es equivalente a afirmar no A, y todo lo contrario. Pero la única verdad que tenemos y que domina todo nuestro discurso pseudo-filosófico, sobre todo anti epistemológico, es la utilidad y el uso que hagamos de eso llamado realidad para dominar a los políticos débiles -vgr. "El Ido"-, e impedir que ellos nos dominen a nosotros, sus pseudo-intelectuales. De cualquier manera, somos y no somos débiles. Todo depende del lugar que ocupemos en el reparto del poder y sus cortes. Lo dijo Nietzsche, creo, y lo refrendó antes que él, Maquiavelo por supuesto, claro que con otros términos.
-Pero escuchándolo pienso que Bertrand Russell tenía razón cuando se expresaba en contra del pensamiento débil diciendo que era propio de mentes débiles, pero que estaban poseídas por una sola obsesión: el poder.
-Bueno en eso creo que tenía razón. No en creer que todavía existe la posibilidad de hablar del conocimiento, la verdad o los valores como él lo hizo. Y eso a pesar de que se declaró agnóstico. Pero no llevó su agnosticismo hasta sus últimas consecuencias, de debilidad intelectual digo. Vea por ejemplo su monumental “ladrillo” de historia de la filosofía occidental. Allí se nos muestra todavía idealista, creyendo que la filosofía debería acercarse a las ciencias “duras” no a los micro-relatos débiles; a las matemáticas y no a la literatura débil y el ensayo periodístico débil, que es en lo que nosotros creemos. Una cosa está suficientemente clara para mí, la filosofía ya no es fuerte, dejó de serlo desde el momento en que las creencias dominaron la escena global y globalizante, pero de manera nueva, no como en la Edad Media. Sobre todo por la existencia de las redes sociales y la Internet. Es decir, haciéndose fuerte en relación con su alianza con el poder hoy virtual. El poder lo es todo, y con él, la utilidad y las consecuencias de la acción. Primero fue la acción, no el pensamiento. Y la acción tiene nombre: se llama política. Quien actúa políticamente, y pone la realidad y a sí mismo a girar en torno a un líder carismático, ese tiene la verdad aunque tenga un pensamiento demasiado débil. Él o ella y su líder digo. Vea lo que pasa en América Latina, hoy un modelo para nosotros; vea como se han comportado líderes carismáticos hiper-populistas postmodernos, como Chávez, Lula, Evo o el mismo Castro. Mantienen la sartén agarrada por su mango: el poder. Y dicha sartén no la sueltan. Pero a nivel del discurso dirigido a las masas, débiles, se comportan adecuándose a sus oyentes de manera débil y fuerte a la vez, y todo lo contrario; es decir, haciéndoles creer que el discurso político a ellas dirigido, es un discurso fuerte, es decir, verdadero. Y lo es y no lo es, y todo lo contrario. Precisamente por eso que digo yo: hoy domina la mentalidad débil y de los débiles, exactamente como la mía. Creo que eso se ha hecho evidente en lo que he dicho, ¿o no?.
-Pero eso significa que…
-Déjame adivinarlo y completar tu pensamiento débil: que lo que queda es el arribismo, el utilitarismo, la conveniencia y la manipulación, en política y en religión, sobre todo. Es decir el crudo relativismo, el cual como fenómeno filosófico es más viejo que Protágoras. Si, si lo piensas así, sí. Pero también no, no y sí. Es esa la realidad que nos quedó después de que las grandes narrativas pasaron al olvido. Dios ha muerto, viva Dios. Pero viva el dios –mira que te lo digo con minúsculas sostenidas- que nos permite actuar bajo la sombra de sus seguidores políticos, que tanto provecho le han sacado a los discursos de los grandes relatos religiosos medievales, sobre todo en el tercer mundo. Ahí está la raíz del tremendo éxito de políticos hiper-populistas postmodernos como Chávez, Evo y Castro. Por ello les dedicamos un libro, pues supieron ordeñar la vaca populista, diríamos, y tomarse ellos solos la leche, repartiéndole sólo algunas gotas a sus seguidores, esos que llamamos masas populares. ¿Sigues la metáfora? ¡Ah!... pero lo lograron haciendo fuerte el pensamiento débil socialista, ese que he convertido en fuerte yo, usando más bien el término comunista; es decir, haciéndoles creer que no eran gotas de leche lo que repartían, ni que ellos solos se la bebían; sino que le daban galones y galones de leche fresca y bien blanca. Ahí tienes, por ejemplo, el tremendo éxito de las misiones y de los mercales en Venecuba. Hoy podemos decir que en esa nueva isla de la felicidad ya no hay pobreza, ni pobres, sino todo lo contrario; ni escasez, ni desabastecimiento, sino todo lo contrario. Hay y no hay, y todo lo contrario. Y eso a pesar de la guerra económica, que es guerra y no lo es, sino todo lo contrario. En realidad antes de Chávez, Evo o Castro, las masas populares permanecían sin tomar nada de leche. Pero dime algo: si realmente se les diera leche a las masas, y se recuperaran de sus hambrunas, ¿podríamos seguir gozando de nuestro pensamiento débil hecho fuerte? No, claro que no. Y ello no nos conviene. Recuerda que desaparecidos los grandes relatos queda solo el poder, y lo que con él hagamos; es decir, la pura utilidad. Y hoy eso se consigue con los medios de comunicación de masas puestos precisamente al servicio del poder. Y hay que ver cómo esos líderes carismáticos populistas han usado los medios de comunicación de masas. De ahí que para halagarlos y hacer que ellos nos asistan con sus dádivas, como lo han hecho con sus masas débiles, le hemos dedicado un libro débil y de pensamiento débil. Pero con tapas duras, como de ladrillo. O mejor como las paredes de una bóveda de cualquier Banco Central en algún país petrolero, como por ejemplo el de Vene-Cuba que tanto bien nos ha hecho a nosotros los pseudo-intelectuales Europeos. Si no mira lo que le dieron a un tal Monedero, el español, no el monedero en donde mete sus "churupos" tu abuelita. En este libro, que no podríamos decir que contiene relatos fuertes sino ensayos muy débiles, muy pero muy débiles, abundan las notas pues en ellas reseñamos las horas de horas de tanto relato débil, de un débil hecho una vez fuerte, en Vene-Cuba, y hecho definitivamente un débil: "El Ido", el primogénito político más débil del fuerte Castro, por ejemplo.
-Entonces Señor débil… digo Señor Vattimo, estamos en presencia o presenciando una nueva Ilustración sin Ilustración; es decir, el nacimiento de un nuevo tipo de racionalidad débil, dialéctica-anti-dialectica…
-Precisamente, lo has expresado muy bien, es decir, débilmente. Desaparecidos los grandes meta-relatos, y el de Hegel es uno de ellos, el más grande de todos, -el cual era dialéctico, digo su relato, no el débil Hegel- nos quedamos con Nietzsche, el creador por excelencia de anti-meta-relatos. Nietzsche, el fuerte -por su fuerte psicosis- dominado por su hermana, y todo lo contrario. Pero con Nietzsche no desaparece la dialéctica, sino que se desdobla; o mejor se pliega por su otro lado para constituir un meta-relato, pero débil. Sí, del otro lado de ese pliegue fuerte moderno y postmoderno. Como vez repito lo dicho por Deleuze y Guatari en su "Anti Edipo", creo, ¿o no creo?. Queda que el meta-relato fuerte hegeliano, ese que completa y termina con la modernidad, hoy convertida en postmodernidad débil, se hace de nuevo fuerte por la aparición de un meta-relato dialéctico débil -el de Deerrida, el malo-, que a la vez, por su des-pliegue tecno-científico, convertido en pliegue postmoderno -el discurso mío-, es, a su vez, fuerte. Me refiero al discurso político populista que alaba a un Chávez, por ejemplo, y al discurso retórico que alaba a un Castro, su modelo, como lo es el discurso de Ramonet. Y en eso tenemos que decir, sin vergüenza alguna, que los grandes pensadores fuertes hoy se han convertido en débiles mentales, precisamente por los anti-pensadores débiles -vgr. Deleuze, Derrida, Ramonet y mi persona, et al. vene-cubano-, pero hechos fuertes por la política populista fuerte y débil a la vez -vgr., la filosofía de la liberación de un Dussell- que ha encumbrado en el poder, como decía Nietzsche, que ha puesto en su sitial de honor diríamos, o en su silla presidencial, a débiles mentales hechos fuertes por la debilidad mental-institucional -un paradigma kuhniano lo es el Papa Francisco o "Pancho populista" en su trono Vaticano- de las masas fuertes en las urnas de votación anti-pseudo-democráticas hoy en Vene-cuba. Alrededor de ellas, como abejas alrededor de su panal, se mueve el discurso débil, que se hace fuerte frente a quien, en esa silla antes mencionada -la cual en realidad es un puro nombre, sin referente por lo del cierre hermenéutico-, en ella, te repito, se sientan simbólicamente, políticos fuertes, pero que en realidad son mandamases débiles, que usan la retórica para trasmitir un pensamiento socialista débil, que yo llamo más bien comunista, y que pertenece al discurso fuerte, es decir el de la política mpopulista; débil pero hecho fuerte frente a los débiles que son fuertes, como por ejemplo el débil "Mico-Mandante" y su hijo putativo , hoy fuerte, "El Bigotón", fortalecido por los débiles -los venecubanos-. Y ello es así por lo del círculo hermenéutico y la imposibilidad del cierre interpretativo anti-militarista-oposicionista-colaboracionista. ¿Copia mi discurso heideggeraino, no? Creo que lo he dejado claro. ¿Lo ves?
-Bueno, sí, sí… lo veo clarito, y no lo veo clarito, sino todo lo contrario de lo que Ud. Sr, débil… digo Sr. Vattimo, nos ha dicho de manera tan fuerte, hecho pensamiento pseudo-filosófico débil y poderoso a la vez, por estar en las manos de débiles mentales políticos como "El Ido", hoy tenidos como fuertes en una América latina más débil que nunca, pues su pensamiento, de fuerte se ha hecho de gelatina postmoderna, precisamente como el pseudo-pensamiento suyo… o mejor como petroleo derretido...
-Muy precisa tu observación, pero a la vez muy ambigua. Como debe ser. Permíteme, ya para finalizar, añadir algo. La postmodernidad como la entiendo yo, debilemente, y como la expreso con este discurso tan débil, como ya lo he de-mostrado, en realidad no se inicia en Europa sino en América Latina. Los grandes relatos, o macro-relatos europeos, fueron substituidos por los micro-relatos débiles de los sometidos post-coloniales ,pero empoderados por los poderes imperilistas anti-pro-imperiales. Por ello, los grandes pensadores fueron suplantados por los pensadores populares, “chancletudos” o alpargatados”, o “bare-foot-thinkers”; es decir, pseudo-pensadores débiles. Pero fuertes, casi como los viejos luchadores del cuadrilátero, como los mexicanos, como "Santo , El Enmascarado de Plata". En consecuencia, el eje geopolítico del pensamiento occidental se latinoamericanizó, y con dicho pensamiento trans-terrado y deste-rrado de Europa, se constituyó una postmodernidad ante-postmoderna muy heroica; es decir, nacida contra todo lo esperado, mucho antes que naciera en Europa y teniendo a Europa en su contra y a favor. Mira como te repito a mi amigo Dussell. Fue en América Latina en donde nació el discurso débil pseudo-filosófico, de manos precisamente de Don Mario Moreno, un nombre propio de un símbolo débil, o el nombre común, por excelencia, de las masas latinoamericanas. Me refiero al nombre común: “Cantinflas”. Después de él, digo de su nombre propio, sólo Chávez y yo, pudiéramos decir, comprendimos plenamente el espíritu post-moderno de dichas masas y su simbología semiotica y semítica, y hermeneútica y hermética; y de ello hemos vivido muy vivazmente. Bueno yo todavía, pues “Mico-Mandante”, desafortunadamente para quienes le apoyamos, como Ramonet y yo, -y por supuesto Lula, Evo, la Kitchner, Mujica, Lula, y los Ortega, y sobre todo los Castro-, se nos fue, y con él podríamos decir hermenéuticamente, se nos ha estado yendo, por gotas interpretativas, aun no por chorros hermenéuticos, la leche de esa "vaca" con una ubre tan inflada de petro-dólares. O mejor de petroleo líquido, de ese mineral cuyo nombre propio es oro negro, para los boliburgueses un nombre ya común y...
-Gracias, gracias. Ha sido Ud. Muy amable Sr, débil digo…. Sr. Vattimo.
lmp. 18.09.2015
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